El piano de la bahía de Biscayne ya fue removido del banco de arena donde vivió por casi un mes. Una compañía de remolque lo removió al final de la tarde del jueves.
Y así, la saga del piano de cola se acerca a su final.
El piano, que apareció misteriosamente después de Año Nuevo en un banco de arena al norte de la marina de Pelican Harbor, cautivó la imaginación de los residentes del sur de la Florida y del país entero.
Todo el mundo se preguntaba: ¿qué hace un piano de cola en medio de la Bahía? ùcómo llegó allí y quién lo puso?
El miércoles no aguanté la curiosidad y me fui hasta un lote vacio justo al norte del edificio de condominios Quayside, en la calle 108 del noreste. Le puse un fotolente a mi cámara Nikkon y apunté hacia el piano, que a 200 yardas de la costa no era más que un punto.
Luego de un poco de edición, pude poner una foto interesante en mi blog que mostraba el piano y sus alrededores. Pero quería acercarme al piano.
Y mientras pensaba cómo podría alquilar un bote con mi limitado presupuesto, me llamó mi amiga Cindy.
Cindy es miembro del trío de actrices que se visten de sirenas y alquilan sus servicios para aparecer en fiestas. Se llaman las "Sirenas de Miami", pero una de las sirenas es en realidad un hombre (¡eso lo descubrí después!).
Ella quería saber si podía tomar unas fotos de las sirenas con sus disfraces posando con el piano.
"Claro que si", le dije. "¿Puedes alquilar un barco?"
"Déjame hacer algunas llamadas", dijo ella. Y luego de un par de horas me llamó para decirme que había logrado que nos prestaran un velero gratis.
Nos íbamos a encontrar con el dueño del barco en la marina Pelican Harbor al día siguiente. Así que este jueves nos fuimos al punto de encuentro.
Observé mientras Cindy y sus amigos agrupaban las maletas con sus disfraces y accesorios en la marina. Cualquiera que pasara en ese momento hubiera pensando que nos íbamos a un crucero de tres semanas por el Caribe.
Justo en ese momento llegó nuestro capitán Gary y rápidamente nos pusimos en camino hacia la "Isla del piano".
Mientras Gary dirigía el barco hacia el banco de arena, yo espiaba por mis binoculares. El día anterior cuentos de barcos pasaron cerca de la isla, pero ninguno se detuvo. Pero el jueves varios barcos pequeños se habían atrevido a llegar hasta la playa y sis pasajeros se estaban tomando fotos unos a otros con el piano.
Gary acercó el velero lo más que pudo pero aún así tuvimos que caminar por el agua que nos llegaba hasta las rodillas.
Mientars Cindy y las sirenas bajaban sus maletas, yo comencé a tomar fotos de los restos chamuscados de los que fue un maravillos instrumento.
Mientras componía la foto a través del visor de mi cámara, no pude evitar pensar que hace mucho tiempo este instrumento debió haber sido motivo de orgullo en el hogar de alguien.
Ahora no era más que un naufrago viviendo entre la espuma y los restos de la Bahía, en una isla sin nombre, pasando sus días rechazado y oliendo como una casa de ahumar jamón.
Una vez que Cindy y sus amigas llegaron a la arena, cubrieron el piano con una tela rosa y le pusieron un candelabro encima. Mientras se ponían sus disfraces de sirena, un barco patrulla del condado pasó varias veces y terminó acercándose a la isla.



























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