Joseph Fox Batista se presenta a sí mismo como pariente del célebre clan de la familia Batista de Cuba, además de un inventor y microbiólogo autodidacta que asegura haber descubierto la fuente de la juventud a través de una enzima natural y las bacterias del yogurt.
Otras personas lo catalogan simplemente como un estafador.
Las autoridades sostienen que Fox, de 55 años, timó a docenas de inversionistas deslumbrados para que compraran $380,000 en acciones de su compañía de Miami Beach, Telogenesis Inc., dinero que él se apresuró en gastar en apartamentos de lujo, borracheras y cenas a todo tren.
Su crema de yogurt supuestamente hace crecer el cabello a los hombres calvos, oscurece las canas e invierte en general el proceso de envejecimiento.
Fox está encarcelado en el Centro de Detención MetroWest del condado, esperando juicio por cargos de robo de mayor cuantía y conspiración organizada para estafar.
En una entrevista llena de divagaciones en la cárcel, Fox insistió en que su producto de yogurt de "telomerasa'' está a punto de un importante avance científico, pero que él está siendo perseguido por fuerzas oscuras, posiblemente miembros de la poderosa y muy celosa industria de los trasplantes de cabello.
Fox insistió en que él nunca gastó indebidamente el dinero de los inversionistas.
"Evidentemente, yo tengo que recibir un pago. Yo soy el presidente ejecutivo de una corporación. El presidente ejecutivo recibe por lo menos $100,000 al año'', dijo Fox la semana pasada. "En realidad, yo me pago a mí mismo muy poco, a veces nada. Yo tengo costos administrativos. Tengo que pagar mi alquiler. Tengo que alimentarme. Yo estoy haciendo el trabajo de 1,000 personas''.
Aun quienes lo respalda y creen todavía en sus afirmaciones científicas, están de acuerdo en que Fox usó indebidamente el dinero de los inversionistas.
"El es un genio, pero él no puede llevar un negocio. El estafa a todo el mundo con sus acciones'', dijo Peter Graves, de 69 años, un cliente de Miami Beach que piensa que el producto le ha hecho crecer algunos cabellos, pero no la selva de "Astro-turf''que esperaba. "Parte del problema es paranoia. El no quiere que nadie se lo robe''.
Hace cuatro años, Fox apareció en South Beach, un hombre delgado de ojos verdes, una melenita estilo paje y una afición por sombreros de pajilla blancos, guayaberas y zapatos de vestir relucientes.
"El tenía una fe enorme en sí mismo. Yo ni siquiera creo que él sabe que está loco'', dijo su ex compañero de habitación, David Dobrin, de 20 años. "El de verdad piensa que es la persona más inteligente del mundo''.
Desamparado en un inicio, Fox comenzó a vender sus ideas --y a contarles la historia de su vida-- a los paseantes en Lincoln Road en el 2007. En pocos años, forrado de dinero de los inversionistas, estaba viviendo en el lujoso condominio Flamingo de South Beach.
Fox, cuyo nombre original es Luis Miguel Hernández Batista, asegura ser sobrino del ex dictador cubano Fulgencio Batista, una historia que los inversionistas dijeron que él vendió para probar que tiene conexiones con el mundo de la política.






























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