Una mirada al espionaje cubano en Estados Unidos y los esfuerzos de agentes procastristas de alcanzar las fibras más sensibles del exilio fueron temas de conversación y análisis durante una conferencia realizada en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami.
El encuentro estuvo abierto al público y se realizó ayer lunes a las 6:30 p.m. con la intervención de los panelistas Pedro Corzo, Octavio Pérez y Robert B. Macaulay.
Corzo, director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, señaló que el objetivo es demostrar cómo el gobierno cubano ha estado asomándose consistentemente sobre la sociedad estadounidense y las autoridades mediante labores de espionaje.
"Hay muchos ejemplos, pero lo cierto es que la intromisión de La Habana sirve para la subversión y el espionaje. Esto incluso se remonta al año 1959 en la primera etapa del exilio cubano'', precisó.
Macaulay, abogado y analista político, abordó distintas variantes como el espionaje puro y la divulgación de información clasificada, el trabajo de agentes de un gobierno extranjero y los intereses que se disputan en un momento histórico determinado.
"Hay prioridades'', indicó Macaulay. "Ahora mismo Estados Unidos está más preocupado con el Islam radical, aunque también hay un grado de desestabilización en Latinoamérica que impulsa Cuba en contra de nuestros aliados democráticos''.
Octavio Pérez, teniente coronel retirado de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, disertó, entre otros temas, sobre la venta de datos clasificados y los alcances del ciberterrorismo.
"La conclusión es que Cuba sí representa una amenaza en su sistema de espionaje'', anotó Pérez. Es un sistema muy simple, sencillo y difícil de detectar. Por eso es que siempre han pasado por el radar durante 10 o 15 años antes de ser detectados''.




























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