Cables diplomáticos divulgados por WikiLeaks muestran al derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya como un oportunista sin escrúpulos que inició su gobierno con una clara inclinación a favor de Estados Unidos, pero que luego se lanzó a los brazos del ALBA con expectativas de que esta alianza le ayudara a prolongar su mandato.
Los cables, elaborados por la embajada estadounidense en Tegucigalpa, también señalan que la asistencia petrolera ofrecida por Venezuela al gobierno de Zelaya venía con condiciones, incluyendo que Honduras declarara que no consideraba a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como una organización terrorista.
Un informe diplomático elaborado 45 días después de la inauguración de Zelaya, en marzo del 2006, reportó que el nuevo presidente hondureño era "claramente un amigo del gobierno de Estados Unidos'' pese a la presencia de voces radicales y populistas dentro de su administración''.
"Zelaya ha actuado con firmeza para concluir el CAFTA y asegurar su implementación, respalda los esfuerzos del gobierno estadounidense contra el narcotráfico, ha cooperado sobre temas de deportaciones y ha aceptado la asistencia del departamento de Defensa [de Estados Unidos] en la elaboración de una Estrategia de Seguridad Nacional Hondureña'', señaló el cable.
Pero incluso en ese entonces, las autoridades diplomáticas expresaron dudas en torno al ex gobernante hondureño, quien fue derrocado en junio del 2009, señalando que Zelaya se mostraba dividido por las voces disonantes dentro de su propio gobierno y que en ocasiones se dejaba llevar por dirigentes que comenzaban a "mostrar sus verdaderos colores''.
"Nos da la impresión de que Zelaya es un político pragmático pro estadounidense'', resaltó el cable.
Pero [...] está en algo cautivado por las fuerzas que compiten entre sí dentro de su propio partido'', el Partido Liberal de Honduras (PLH).
A finales del 2007, un marcado cambio comenzó a notarse en el gobierno del ex presidente hondureño, cuya política exterior comenzó a girar hacia los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), con Zelaya manifestando deseos de ingresar a esa organización para finales de ese año.
Un acercamiento al ALBA, y particularmente al gobierno de Hugo Chávez, era una propuesta polémica dentro del país, pero prometía brindar grandes beneficios para el mandatario hondureño, debido a que abriría la posibilidad de obtener asistencia por parte de Petrocaribe, firma que suministra crudo venezolano a términos de financiamiento muy favorables, según un cable elaborado en enero del 2008.
Este acercamiento, podría tratarse de "un esfuerzo para revitalizar su base política al alinearse más de cerca con Chávez [...] y un esfuerzo por conseguir suficiente efectivo para pasear con facilidad en los últimos dos años de su presidencia'', resaltó el cable.
Pero esa oferta de ayuda vino acompañada de ciertas condiciones, una de las cuales fue planteada por el mismo Chávez en la visita que realizó a Honduras ese mismo mes.



























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