El Super Bowl XVL rompió todos los récords de audiencia en Estados Unidos, el domingo con más de 111 millones de telespectadores que vieron a los Packers de Green Bay derrotar 31-25 a los Steelers de Pittsburgh.
La información la proporcionó la compañía Nielsen, especialista en realizar estas mediciones.
La cifra más alta de televidentes en el país se había registrado en el anterior Super Bowl, que se disputó en Miami y en el que los Saints de Nueva Orleans superaron a los Colts de Indianápolis. En esa oportunidad, 106.5 millones de personas estuvieron pegadas a su televisores en la transmisión del juego.
En ambos casos superaron al último capítulo de la serie MASH, que durante 27 años había sido el programa más visto en la historia de la TV norteamericana.
El enfrentamiento de los Packers y los Steelers, los equipos más ganadores de la NFL fue un factor que ayudó a que el juego trascendieran las comunidades de origen de los rivales y de los apasionados al football americano.
En todos lados querían ver el choque entre Pittsburgh, seis veces campeón del Super Bowl, y Green Bay, que con su victoria dominical sumó 13 título de la NFL, cuatro de ellos en el Super Bowl.
La emoción del juego, que duró hasta el último minuto, contribuyó a que la teleaudiencia se mantuviera pegada a las pantallas y se alcanzaran altos niveles de sintonía.
Mientras, la delegación de los Packers llegó el lunes en la tarde y recibió un cálido recibimiento en las frías calles de Green Bay. Todo fue rápido y no hubo ningún acto oficial. Los aficionados se volcaron a las calles a recibir a los jugadores.
Hoy será la fiesta. Habrá una reunión pública en el Lambeau Field. Por lo pronto, el gobernador Scott Walker proclamó febrero como el mes de los Packers campeones del Super Bowl.
Mientras para Pittsburgh habrá que esperar hasta la próxima temporada, si no hay huelga.
El próximo 3 de marzo termina el acuerdo salarial entre clubes y jugadores, y hasta ahora ambas partes no han podido ponerse de acuerdo.
El presidente de los Steelers, Art Rooney, piensa que su club tiene los hombres necesarios para conquistar su tercer Super Bowl en siete años.
"Me siento bien con nuestro equipo'', afirmó Rooney. "Vamos a la próxima campaña con la sensación que tenemos otra oportunidad. Tomará algunos días para recuperarnos de la derrota, pero volveremos para ganar''.


























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