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Hilda Molina: Fidel Castro es un "monstruo''

 
 

La doctora cubana Hilda Molina reside en Argentina desde junio del 2009 junto a su madre y su hijo.
La doctora cubana Hilda Molina reside en Argentina desde junio del 2009 junto a su madre y su hijo.
Cortesía Rodrigo Nespolo

smoreno@elnuevoherald.com

Precisamente una anécdota de la neurocirujana sobre una conversación que sostuvo en los años 90 con el ya fallecido médico y comandante Bernabé Ordaz, entonces director del hospital Mazorra, reafirma la negligencia en el trato a los enfermos en el actual Hospital Siquiátrico de La Habana. Este volvió a ser noticia recientemente por el juicio celebrado en Cuba a los empleados de esa institución por la muerte de 26 pacientes a consecuencia de hipotermia.

"Tengo que explicarle que no puedo tratar a los enfermos como usted lo hace en su centro," le dijo Ordaz a Molina. "Aquí los pacientes se bañan todos juntos y con manguera, y a veces se pelean y se dan golpes'', añadió Ordaz en su intercambio con Molina, que como directora del CIREN le había pedido a su homólogo de Mazorra remitirle a un paciente con problemas siquiátricos.

Molina también contó a El Nuevo Herald que en Mazorra se aplicaba una "terapia ocupacional'' que incluía el que los enfermos trabajaran como sirvientes en casa de Ordaz y en la de otros miembros del personal del hospital que el director consideraba sus "favoritos''.

"En un país llamado socialista, en el que supuestamente desde 1959 no existía servidumbre, él tenía un cortejo de enfermos que trabajaban de cocineros, jardineros y personal para la limpieza de la casa'', añadió la doctora, indicando que Ordaz había sido condecorado como Héroe del Trabajo.

Mientras los enfermos cubanos debían llevar sábanas y otros enseres para tratarse en los deteriorados hospitales de la isla, Castro contaba con tres clínicas para su atención personal, una ambulancia-hospital y una Unidad de Cuidados Intensivos en su avión particular, según se recoge en Mi verdad.

Molina, que no podrá volver a operar por una deformación en la muñeca izquierda a consecuencia de una golpiza que se sospecha le propinaron agentes o enviados de la Seguridad del Estado en el pasillo de su edificio en La Habana, manifestó su intención de ejercer la medicina pública en una Cuba sin los Castro.

"Creo que me queda eso pendiente con los cubanos'', reconoció Molina, deseando un futuro gobierno que garantice "un sistema de educación y de salud de calidad para todos, en un país donde las familias puedan vivir con un salario decoroso''.

"No me parece que eso sea una utopía'', concluyó.

El Nuevo Herald

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