La grave situación de la construcción en EEUU pone en duda la perspectiva de que el sector de la vivienda salga este año de la crisis, pese a todas las medidas adoptadas por el Estado para favorecerlo.
Según cifras publicadas el miércoles por el Departamento de Comercio, los constructores tuvieron un mes de febrero extremadamente calmado.
En datos ajustados al cambio estacional, en febrero se iniciaron 479,000 obras a ritmo anual, 22.5% menos que en enero.
Es la cifra más baja desde abril del 2009. En esa época se iniciaron 477,000 construcciones, el total más bajo desde que existen estas estadísticas, es decir desde 1959 y probablemente desde la década de 1940, según los economistas.
Y no se prevé que la actividad aumente a corto plazo, puesto que los pedidos de permisos de construcción cayeron a su nivel más bajo de la historia desde que los registra el Departamento de Comercio, en 1960. En el mes de febrero se otorgaron 517,000 permisos a ritmo anual, es decir 8.2% menos que en enero.
La construcción de viviendas (407,400) nunca estuvo tan baja desde 1969 y probablemente desde la posguerra. En otros términos, en la actualidad hay una vivienda en construcción por unos 750 habitantes en comparación con una por cada 210 habitantes en el momento cumbre de la burbuja inmobiliaria, en la primavera del 2006.
La depresión del sector inmobiliario es el primer tema de preocupación de los observadores de la economía estadounidense.
En el vigésimo mes de la reactivación económica, el sector que normalmente lidera las recesiones y de las expansiones aún no despega'', dijo David Resler, de la casa Nomura.
Según el analista, los promotores inmobiliarios están decepcionados con un mercado inmobiliario que "sigue estando demasiado débil para incitar a construir'', con precios "siempre bajos y comprimidos por los embargos de bienes'' y con "costos de construcción en alza''.
Estados Unidos tiene una oferta inmobiliaria abundante: de sus 130.2 millones de viviendas, 14.5% están vacías. Se trata además de una oferta relativamente reciente, dado que 8.9 millones de esas viviendas fueron construidas en solamente cinco años, del 2003 al 2007.
Para un comprador puede ser interesante construir en regiones que no fueron afectadas por la burbuja, principalmente rurales. Pero en las grandes ciudades o en su periferia, salvo excepciones (entre ellas Washington, San Diego y Nueva York), la oferta de casas recientes a precios inferiores al costo de construcción satisface ampliamente la demanda.
Desde hace dos años, el Estado no ahorra esfuerzos, primero para frenar la caída de la construcción y luego para hacerla arrancar, a costa de miles de millones de dólares.



























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