Usualmente por estas fechas, muchos jugadores de la NFL estarían preparándose para entrenar en las instalaciones de sus equipos durante la temporada. Levantar pesas, correr, hacer estiramientos y recibir masajes.
Sin embargo, este año difícilmente puede ser considerado usual, y con la liga en medio de un cierre patronal, los jugadores no tienen acceso a las instalaciones deportivas.
Aunque marzo no es el momento más importante para el football --después de todo, faltan casi seis meses para la patada de salida del fin de semana inaugural--, a medida que continúe la huelga aumentará la necesidad de los jugadores de reunirse con sus compañeros de equipo.
"Todo jugador comprende qué es lo que está involucrado en nuestra profesión'', afirmó el center Jeff Saturday, de los Colts, integrante de la junta ejecutiva del sindicato de jugadores. "Tenemos que estar entrenando y mantenernos en forma''.
Los jugadores están entrenando en sitios como el St. Vincent Sports Performance en Indianápolis, y el Elite Performance Factory en Westlake Village, California.
Desde agosto pasado -siete meses antes del cierre patronal-, estos lugares tomaron precauciones por si estallaba una huelga.
St. Vincent, una instalación afiliada a un hospital, comenzó a mejorar su equipo para ponerlo a la altura del que se utiliza dentro de un complejo de la NFL, especialmente después de que varios equipos visitaron SVSP, como parte de una evaluación de sitios de entrenamiento que podían recomendar a los jugadores.
Lo más importante para Ralph Reiff, director de St. Vincent, es proporcionar instalaciones donde los jugadores estén cómodos.
El quarterback Jake Delhomme, de los Browns, se encontró esta semana al kicker Dave Zastudil y al safety Nick Sorensen, ambos ex compañeros suyos en Cleveland, en un centro recreativo local. Mientras levantaban pesas, los jugadores vieron que algunos colegas andaban por allí, y entre cada práctica conversaron sobre asuntos familiares y la situación laboral.
El wide receiver Greg Camarillo, de los Vikings, se inscribió al club deportivo LA Fitness, en Miami.
"He estado intentando mezclarme con los usuarios normales del gimnasio, lo cual es interesante, porque trato de entrenar para obtener fortaleza física y resistencia, mientras que otras personas lo hacen para verse bien en el espejo'', señaló Camarillo.

























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