Johnny Ruiz ha alcanzado incontables galardones en el béisbol. Ha viajado a China, a Suramérica y a Las Vegas para jugar a la pelota. Alumno de segundo año en la Gulliver Academy, el joven de 16 años se comprometió con el equipo de béisbol de la Universidad de Miami.
Imagínense entonces su conmoción cuando cayó al piso en abril pasado, después de conectar una pelota hacia la segunda base e intentar correr hacia primera. Johnny se desplomó y hubo que sacarlo del terreno. No podía mover mi pierna. Estaba enojado porque no iba a jugar por el resto del año, recuerda Johnny un año después en la oficina del Dr. Lee Kaplan, en el Hospital de la Universidad de Miami, donde ha recibido tratamiento.
El diagnóstico: una fractura de avulsión, una lesión que ocurre cuando un fragmento de hueso -en el caso de Johnny, el hueso de la cadera- se separa de la masa ósea principal como resultado de algún tipo de lesión traumática.
El día antes de su lesión, Johnny acababa de jugar un torneo en Las Vegas durante las Vacaciones Primaverales y se quejaba de un dolor en el área de su cadera derecha, dijo su padre, John Ruiz. Vine directo del avión, me deshidraté y no hice estiramientos, comentó Johnny. Ahora hago más estiramientos, tomo agua y este año no he tenido ningún problema.
Tuvo suerte. Su fractura no requirió cirugía. Sin embargo, cada vez más los médicos ven un creciente número de niños y adolescentes con lesiones ortopédicas relacionadas con los deportes. El Sur de la Florida, con su clima que lleva a practicar deportes durante todo el año, es particularmente propenso a lesiones por uso excesivo.
De acuerdo con la Sociedad Ortopédica Americana para la Medicina Deportiva, 30 millones de niños de 18 años y más jóvenes practican deporte. Más de 3.5 millones de niños de menos de 14 años resultan lesionados cada año. Los atletas de enseñanza secundaria agregan otros dos millones de lesiones anuales. De todas las visitas a salas de emergencia por lesiones relacionadas con los deportes, un 40 por ciento vienen del grupo de edades de 5 a 14 años. Y desde el 2000, ha habido un incremento de cinco veces en el número de lesiones graves del hombro y los codos entre los jóvenes jugadores de béisbol y sóftbol.
John Zvijac, médico del equipo de los Panthers de la Florida y cirujano ortopédico en el Doctors Hospital en Coral Gables, estima que alrededor de la mitad de su práctica en estos días es para el tratamiento de menores. Si veo 45 personas en un día, unos 20 son niños. Tengo a cargo muchas escuelas secundarias.
Adicionalmente, las lesiones en las rodillas son endémicas en los deportes femeninos a una tasa de 4 a 5 por ciento mayor que para los hombres, dijo Zvijac.
Las rodillas de las niñas tienden a estar hiperextendidas debido a la forma en que están hechas. En deportes como el fútbol y el voleibol, no tienen tanto juego en el área de la rodillas como los varones, lo cual puede resultar en lesiones cuando saltan.
Las razones para el gran aumento de lesiones entre los jóvenes incluyen mayor actividad en los deportes organizados, especialización en un deporte en vez de un entrenamiento combinado, falta de calentamiento, pobre acondicionamiento y tratamiento inadecuado una vez que ocurre una lesión.


























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