Alfredo Oliva comenzó con dolores en las dos rodillas a los 35 años de edad. “Desde joven tenía el ácido úrico alto”, y ese componente le estaba provocando un desgaste en esa parte de las piernas, cuenta.
Acudía al médico con mucha frecuencia para que le sacaran líquido que se le iba formando de las rodillas y para que después le pusieran cortisona. Con el pasar del tiempo, el dolor se fue haciendo más intenso y persistente. Ya a los 79 años, le dolían tanto las rodillas “que no me podía levantar de la cama y tenía que tomar pastillas para soportar el dolor”, dice.
Pero ese malestar y la frustración de no poder tener una vida normal terminaron cuando su médico le inyectó células madres en las partes afectadas. Gracias a un novedoso tratamiento, “de una escala de 1 a 10 en cuanto a dolor, por bromear, le digo al doctor que estoy en 1 y medio”, dice riéndose. En noviembre del 2010 se hizo el tratamiento y afirma que casi no tiene dolor, y que cuando lo siente es muy leve. Muy rara vez toma medicamentos.
“El procedimiento demora unos 45 minutos”, explica el doctor Ramón Castellanos del International Pain Institute en el Mercy Hospital quien, junto a su equipo, practica este tratamiento.
La particularidad de las células madres, también conocidas como células troncales, es que se pueden dividir y autorrenovarse. Además, tienen la capacidad para convertirse en células del tejido de un órgano determinado, en este caso de la articulación o la zona afectada.
“Sacamos células madres de la médula ósea de la cadera de la persona, que es la parte del cuerpo donde más hay y, también, las extraemos de la grasa del individuo”, explica el médico. La sangre se pone en una centrífuga para separar las células madres, que luego se le inyectaron en ambas rodilla a Alfredo Oliva. “A los 7 días pueden verse los resultados”, señala Castellanos.
El procedimiento se practica en la rodilla, la cadera y la espalda (disco herniado) que son las áreas más propensas a sufrir desgaste con el tiempo. “Con los años, muchas personas comienzan con dolores en la parte inferior de la columna y en las rodillas porque son las partes del cuerpo que más trabajo hacen. Además, soportan todo nuestro peso”, explica.
En este caso, el médico señala que, cuando hay “una estructura dañada y el cuerpo no ha podido terminar con la inflamación, que es parte del proceso de curación, la estructura comienza a desgastarse”.
El dolor es agudo porque el cuerpo no ha podido sanarse. En las personas mayores, el organismo no responde tan rápido o va perdiendo la capacidad de curación, por ello el uso de células madres para combatir el dolor resulta muy eficaz para las personas de edad avanzada.
Lo fascinante de las células madres, explica el experto, es que se pueden adaptar a todo. “No tiene una característica específica sino hasta que se ponen en el tejido deseado”, añade.
Las células madres se pueden extraer de un adulto o de un embrión pero hay mucha polémica en torno al uso de células extraídas de estos últimos. Los críticos dicen que un embrión, representa vida y por lo tanto merece el mismo cuidado y tiene los mismos derechos que cualquier otro individuo.
El procedimiento que realiza el doctor Castellanos utiliza células madres del cuerpo del adulto. Por otra parte, el paciente no tiene que hacerse ningún examen antes, ni sufre efectos secundarios después de que le han aplicado las inyecciones.
“Después de que me pusieron las inyecciones tenía mal genio y me sentía frustrado porque quería aliviarme inmediatamente”, comenta Oliva. Sin embargo, el médico le recomendó que pensara en una “semilla” que se le había implantado y que como tal, necesitaba tiempo para brotar. Fue unos 5 meses después, según él, que comenzó a notar una gran diferencia. “Esto ha sido realmente un milagro y se lo recomiendo a todos”, dice.
Después de años de dolor y mal genio, señala que ahora se siente bien y que la “semilla” floreció su vida entera.
Para más información: (305) 443-2315, www.internationalpaininstitute.com, stemcells.nih.gov, www.mercymiami.com/. El Dr. Castellanos tiene un programa de radio llamado ‘Cátedra del dolor’, y se emite todos los lunes a las 11 a.m. por Radio Mambí.




























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