Se habla mucho de los efectos negativos de la radiación en ciertas pruebas médicas, como los rayos X y el CT Scan o Tomografía computarizada, que también involucra una serie de imágenes tomadas con rayos X. Sin embargo, en el campo ortopédico, son un riesgo necesario.
Gracias a su capacidad de atravesar los tejidos y tomar imágenes del interior del cuerpo, este tipo de exámenes son cruciales para localizar daños en el sistema óseo y elegir el tratamiento adecuado, aunque a su paso puedan dejar huella.
“El peligro de la radiación en las pruebas médicas es equiparable con el del sol, tiene carácter acumulativo’’, compara Doug Fuller, director de Servicios de Radiología de Mount Sinai Medical Center, en Miami Beach. Su trabajo consiste exclusivamente en monitorear los niveles de radiación en las diferentes pruebas y asegurar que la exposición sea la mínima.
Los rayos X, por consiguiente, pueden ser llegar a ser perjudiciales de acuerdo al número de veces y al tiempo de exposición.
“Pero existen formas de reducir ese riesgo si las pruebas se hacen a través de profesionales debidamente entrenados y con equipos actualizados’’, advierte.
Los servicios de radiología que se prestan en los hospitales, según explica Fuller, son una de las opciones más seguras. Los hospitales deben cumplir con estándares de calidad para recibir acreditación de la Joint Commission, eso garantiza que las pruebas sean practicadas por personal debidamente entrenado y con equipos que deben ser actualizados con cierta regularidad.
“Cuando las pruebas son hechas por personal especializado se disminuyen las posibilidades de que se repitan radiografías por error o que la radiación sea más alta o prolongada de lo indispensable’’, indica.
“Al mismo tiempo, el uso de equipos modernos digitales de rayos X, tienen la ventaja de que se apagan automáticamente una vez que los receptores de imagen han recibido suficiente información y de esta manera no se somete al paciente a radiación innecesaria ,como cuando el aparato se controla manualmente’’, agrega.
La capacidad del equipo de guardar las pruebas en un archivo electrónico y compartirlas con los médicos también cuenta. Elimina la necesidad de repetir pruebas innecesarias en caso de que se requiera continuar el estudio de un caso en un futuro.
Este tipo de acreditación por parte de la Joint Commission no es un requisito en los centros de radiología independientes. De ahí que los especialistas adviertan que en algunos centros las pruebas puedan ser más económicas, pero también se corre el riesgo de que se utilice un equipo que use hasta 300 veces más radiación de la necesaria. Como también es posible que existan centros que cuenten con tecnología avanzada. Lo indicado es informarse antes de someterse a una prueba.




























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