Simone Jacotin se quedó fría cuando al ayudar a vestir a su hija Ashley, de 10 años, sintió una joroba en la espalda de la niña cerca del omóplato derecho. “Yo había abrazado a mi hija muchas veces antes y nunca había sentido nada similar. Inmediatamente supe que se trataba de un problema serio”, asegura la madre.
El instinto materno no le falló. Tras una visita al pediatra y, después de ser referida a varios especialistas, Ashley y sus padres supieron que padecía de escoliosis idiopática y que la curva de su espina dorsal tenía 54 grados de desviación. De continuar aumentando haría peligrar la habilidad de la niña para respirar.
La severidad de la condición y el hecho de que Ashley aún había llegado a la pubertad llevó al Dr. Stephen Stricker, profesor de clínica del departamento de ortopedia del Colegio de Medicina de la Universidad de Miami y jefe de departamento de ortopedia pediátrica quirúrgica del Jackson Hospital, a recomendar una cirugía inmediata. Los padres de la niña hubieran preferido esperar unos meses para la operación y así aprovechar las vacaciones de diciembre, pero el médico les advirtió que para entonces la desviación de Ashley podría llegar a 80 grados y había peligro de que le comprimiera los pulmones. Ante semejante pronóstico los padres no dudaron en consentir a la operación, que resultó un éxito, como en la mayoría de estos casos.
“Si la desviación de la columna es mayor de 40 grados antes de alcanzar la madurez esquelética se debe operar”, señala el Dr. Stricker. “A ese nivel existen muchas probabilidades de que la desviación prosiga su curso rápidamente, impulsada por el crecimiento de la pubertad, causando desfiguración y problemas respiratorios”.
La escoliosis es una condición médica de malformación o desviación de la columna vertebral. La más frecuente es la escoliosis idiopática que sucede en el 2 a 3 por ciento de la población. Ocurre frecuentemente en los niños de 10 a 14 años, antes o durante la adolescencia. Es más frecuente en las niñas (80%) que en los niños (20%) y es fácil de identificar con el examen de Adams en el que se dobla el torso hacia abajo exponiendo la alineación vertebral. Este examen se hace en las visitas rutinarias al pediatra y en los colegios. Si el médico vislumbra alguna irregularidad en la columna, el paciente será referido al especialista quien tomara unos rayos X y medirá la desviación de la columna por el método de Cobb, un sistema que determina la severidad de la condición.
“Las desviaciones que ascienden a más de 20 grados y menos de 40 grados en la escala de Cobb pueden ser tratadas con un chaleco ortopédico duro que tiene que ser llevado al menos 16 horas al día y que logra impedir el aumento de la desviación en 80 por ciento de los casos hasta lograr la madurez esquelética”, señala el Dr. Stricker. “Estos chalecos, sin embargo, no pueden controlar las desviaciones de más de 40 grados”.
La razón de esta condición se desconoce. Los expertos aseguran que es, en gran parte, hereditaria ya que un 11% de los pacientes que la han padecido afirman contar con algún precedente familiar. Algunos padres de pacientes con este tipo de escoliosis sospechan que el peso de las mochilas escolares sobre las tiernas espaldas de los niños causa o agrava esta enfermedad. Sin embargo, no hay estudios que puedan confirmar esta sospecha y la profesión médica no la toma en serio.




























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