Lo que sí aceptan los expertos es que el adelanto de la pubertad en los niños, llama a ser más vigilantes y hacer el examen de Adams más temprano, ya que esta condición, hallada a tiempo, es mucho más fácil de solucionar. “Es importante que los padres observen con frecuencia la columna a sus hijos y se percaten de cualquier diferencia entre el lado izquierdo y el derecho en la espalda”, aconseja el Dr. Harry Shufflebarger, cirujano ortopédico del Miami Children’s Hospital.
Una vez se diagnostica la escoliosis, explica Shufflebarger, existe un examen de saliva que puede predecir si la desviación corre peligro de empeorar y cuánto. Sin embargo, la primera detección es la determinante. Muchos de los pacientes han tenido que someterse a la cirugía por falta de detección temprana o por confusión en el tratamiento a seguir.
La panameña Lisa de Muller descubrió por casualidad que su hija de 10 años padecía de escoliosis. “Yo no le había notado absolutamente nada y cuando le froté la espalda vi que mi dedo se curveaba. Me asusté y le dije: ‘Natalie ponte recta’, entonces supe que había algo que estaba muy mal”, dice De Muller.
“Aquí, en Panamá, nadie sabe de esta enfermedad. Ahora, en el colegio de mi hija y, gracias a que yo he dado la voz de alarma, se descubrieron siete niñas con escoliosis”, subraya de De Muller, quien tras muchas vueltas e investigaciones terminó operando a su hija Natalie en Miami cuando ya tenía 69 grados de desviación vertebral. La operación supuso corregir las vértebras afectadas emplazando dos varas de titanio en la columna de la niña con 26 tornillos, para lograr una eventual fusión de la columna. El resultado inmediato fue una reducción en la desviación de 69 grados a 18 grados. “Natalie creció dos pulgadas de inmediato y ahora está feliz, dice su madre.
Otros tipos de escoliosis mucho menos frecuentes son la congénita y la neuromuscular. En la escoliosis congénita la columna no llega a formarse bien en el útero y muestra deformidades en el niño al nacer. En estos casos sólo un 20 al 30 por ciento necesita cirugía según el doctor Shufflebarger. En el resto de los casos la escoliosis no es pronunciada o no da señales de avanzar. “La cirugía que se hace en estos casos es diferente que en la idiopática”, explica el cirujano del Miami Children’s Hospital “se sustraen las vértebras con la malformación porque son muchas menos que en la condición idiopática”. La tercera forma de escoliosis, la neuromuscular, se desarrolla como síntoma secundario de otra condición como espina bífida, parálisis cerebral, atrofia muscular espinal o trauma físico.
Más información en: www.mch.com y www.srs.org (Scoliosis research society).




























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