Si usted es uno de los más de 305 millones de personas que utilizan un iPod, es posible que también sea de los que, mientras lee el diario en el Metrorail, lleva los auriculares del mismo pegados a sus oídos.
Hágase un favor. Quíteselos durante un rato, al menos una vez que el tren llegue a la próxima estación. Sólo para que le brinde un descanso a sus oídos entre piezas musicales.
Los expertos alertan que el escuchar de forma impropia los reproductores mp3, como el iPod, puede acarrear pérdida de la audición si el volumen está demasiado alto o si se escucha por demasiado tiempo.
Los adolescentes muchas veces se consideran inmunes a la potencial pérdida de audición, especialmente cuando sus grupos favoritos se escuchan tan claro en sus oídos.
Cuando esta generación de adolescentes y jóvenes adultos crezca y necesite contar con una buena audición, entonces veremos un aumento en este tipo de problemas, dijo el Dr. Fred Telischi, presidente del Departamento de Otolaringología de la Universidad de Miami.
El volumen alto sumado al tipo de auriculares, que entran en el oído, hacen que la presión del sonido se dirija hacia el tímpano, y que no se filtre o pierda ninguna de esa energía, dijo Telischi.
El peligro no es el tipo de música ni el diseño del aparato en sí. El daño al oído se debe a la intensidad del sonido y al tiempo que permanece escuchando. Además, no sucede de un día para otro, si no que se produce con el paso del tiempo. La consecuencia puede ser pérdida de la audición o un zumbido persistente y molesto llamado tinnitus. Sin embargo, si hay un ruido continuo de 100 decibeles o más, el daño a la audición se puede producir en un período tan breve como cinco minutos.
El Dr. Telischi recomienda darle un descanso a los oídos y tratar de no escuchar música contínuamente.
La conversación normal mide unos 60 decibeles. Cuando los decibeles suben al doble (120 decibeles), la persona puede sentir dolor, pero el daño comienza cuando se llega a los 85 decibeles o más.
Los aparatos portátiles de música, como el iPod, pueden llegar a tener un volumen de 100 decibeles si se ponen al máximo y, en algunas ocasiones, según como fuera grabado el archivo de audio, pueden llegar a 115.
Una buena norma es mantener el volumen de los iPods y de los reproductores similares de música a un nivel en el que pueda disfrutar la música, pero todavía pueda escuchar a una persona que habla a tres pies de distancia.
El debate sobre los reproductores personales de música es anterior a la popularidad del iPod, que salió en el 2001, y data cuando salió al mercado, en 1979, el walkman de Sony, que cambió para siempre la forma en que los jóvenes consumían música.
El iPod de hoy puede ser incluso más peligroso ya que, debido a que los avances en las baterías recargables, la capacidad de tocar música se ha elevado a 15 horas o más seguidas. Compare esto con una hora, máximo, de los walkman de en 1983.
Poco después de una demanda que no progresó, presentada en el 2006 por un hombre de Luisiana contra Apple, en la reclamaba que los iPods no tenían suficientes advertencias contra la pérdida de audición, la compañía actualizó su software para mantener, de forma automática, un nivel de volumen máximo de 100 decibeles.
Además de esto, las versiones recientes de iPods tienen una configuración en la que el volumen se maneja con un desplazamiento de una ruedita. Escuchar un iPod al 80 por ciento del volumen permite 90 minutos música y es más seguro. Puede conseguir más del doble de tiempo al reducir el volumen al 70 por ciento.
Las nuevas, coloridas y llamativas aplicaciones que se encuentran en los iPhones, Blackberries y otros aparatos no causan daños a la vista.
No existen pruebas de que los monitores de las computadoras causen algún daño al ojo, dijo el Dr. Louis Kasner, del Centro para la Excelencia en el Cuidado del Ojo, en el Hospital Bautista, en Kendall. No hay razón para limitar estas actividades visuales.
El mensaje se reduce a: disfrute la música y las aplicaciones, pero reduzca el volumen y tome descansos entre álbumes.
Estos aparatos personales de música son sólo un tipo de la exposición al ruido, las personas están expuestas también a otros ruidos, así que puede ser algo acumulativo, dijo Telischi. Los niños que en su adolescencia se sobreexponen al ruido, pueden desarrollar daños que tal vez se aceleren con otras exposiciones posteriores. De manera que evite desde temprano los daños a la audición.



























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