Tony Pérez ha sido uno de los mejores bateadores latinos en la historia de Grandes Ligas
Es una gloria de la pelota cubana y ha sido uno de los mejores bateadores latinos en la historia de Grandes Ligas.
Tony Pérez nació el 14 de mayo de 1942, en el Central Violeta, Ciego de Avila, Camagüey, Cuba. Ayer cumplió 69 años de edad. ¡Felicidades!
Pérez no llegó a jugar en la pelota profesional cubana debido a la eliminación de los campeonatos invernales en la isla, en 1961.
Debutó en Grandes Ligas el 26 de julio de 1964 con los Rojos de Cincinnati.
Con el tiempo se convirtió en una figura relevante con la famosa Maquinaria Roja, uno de los mejores equipos de todos los tiempos. También jugó con los Expos de Montreal, Medias Rojas de Boston y Filis de Filadelfia.
Pérez fue uno de los mejores impulsadores de carreras de su generación, remolcando 100 o más hacia el plato en siete ocasiones en su ilustre carrera.
En un período de once años entre 1967 y 1977, superó las 90 carreras por año, con un máximo de 129 impulsadas en 1970.
Durante la década de los setenta, fue el segundo mejor remolcador de carreras en Grandes Ligas con 954, por detrás de su compañero de equipo Johnny Bench.
Su mejor año fue en 1970 cuando impulsó 129 carreras, bateó .317, con 40 jonrones y 107 anotadas.
Pérez terminó en tercer lugar en la votación al Jugador Más Valioso, detrás de Billy Williams y el ganador Johnny Bench.
A partir de 1970, los Rojos fueron a la Serie Mundial cuatro veces en siete años, ganando las Series Mundiales en 1975 y 1976, siendo Pérez uno de los titulares del equipo con su número 24 en la espalda de su uniforme. En total, el camagueyano participó en cinco Series Mundiales.
La Maquinaria Roja comenzó a desintegrarse en 1976 y el cubano pasó a los Expos de Montreal. Luego de la salida de Pérez, Cincinnati no regresó a la Serie Mundial, jugando en los playoffs sólo una vez más, en 1979.
A la edad de 38 años, en 1980, tuvo una gran temporada con los Medias Rojas al terminar entre los 10 primeros en la Liga Americana en jonrones (25) y carreras impulsadas (105), ganando el Premio Memorial Lou Gehrig.
Pérez fue elegido siete veces al Juego de Estrellas y en uno de ellos ganó el premio de Jugador Más Valioso. El partido, jugado el 11 de julio de 1967, en el Anaheim Stadium, se extendió a 15 entradas siendo el desafío más largo en la historia de estos clásicos de mitad de temporada.
Fue el jonrón de Pérez contra el también futuro miembro de Cooperstown, Catfish Hunter, lo que le dio la victoria a la Liga Nacional.
Terminó su carrera con promedio de .279, con un embasamiento de .341, sumó 2,732 imparables, 379 jonrones, 1,652 carreras impulsadas, tuvo un OPS de .804, un slugging de .463 con 4,532 bases acumuladas con sus batazos en una época sin esteroides y con un pitcheo más selecto que el béisbol actual.
Su último partido en las Mayores fue el 5 de octubre de 1986 con Cincinnati.
Después de retirarse como jugador, Pérez fue mánager de los Rojos y los Florida Marlins. En la actualidad ostenta el cargo de Asistente Especial del Director General de los Marlins. Está casado desde hace 46 años con Pituka de la Cantera y la pareja tuvo dos hijos Víctor y Eduardo, además de dos nietas. En sus meses de descanso, Pérez radica en Isla Verde, Puerto Rico.
Por sus méritos, fue elegido en el 2010 al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas.



























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