En el segundo choque con los Bulls, el pasado miércoles, LeBron James tuvo un final terrífico después de la gran disertación de Dwyane Wade, pero para un servidor el efecto Udonis Haslem fue el factor determinante para que el Heat se llevara el triunfo.
El guerrero de Miami salió al ruedo en el momento que más lo necesitaba el equipo de Miami y con esa entrega que le caracteriza no sólo le puso el freno a los Bulls, sino que le dio la energía que necesitaba el conjunto de la Capital del Sol para revertir la situación.
Pocos contaban con él, pero las circunstancias obraron a su favor y Haslem sacó todas las ganas de sus cinco meses de ausencia para lucirse debajo de los tableros.
Tenía que estar listo para salir a la cancha. Este fue un largo camino, dijo Haslem. Con la ayuda de todos pude hacer lo que tenía que hacer y contribuir a la victoria.
Y es que no hay mal que por bien no venga. Cuando apenas habían transcurrido 5:25 de la primera parte Jamaal Magloire tuvo que entrar por Joel Anthony, quien se había metido en problemas de faltas, pero apenas dos minutos después tuvo que salir por la misma razón, dándole la oportunidad a Haslem, quien se fue a descansar faltando 4:37 para el final del segundo cuarto.
Pero UD volvió más fuerte a mitad del tercero hasta que dejó la cancha en el cuarto con el partido igualado 73-73, tras haber jugado 23 minutos, en los que aportó 13 puntos, cinco rebotes, dos asistencias y un bloqueo.
Aunque no todo se puede medir en números. Haslem realizó otras cosas no tangibles que también fueron decisivas.
Gracias a él, Miami ganó la batalla de los rebotes 45- 41 por primera vez, y por primera vez en esta temporada derrotó a Chicago. Aunque a ello también contribuyó Mike Miller con siete rebotes y una gran defensa.
Gran acierto del entrenador de Miami Erik Spoelstra al mantener todo el tiempo sobre la cancha a sus Tres Grandes en el último cuarto, al que llamó una lucha callejera. Tras la victoria el descanso es mucho más reconfortante.
Nosotros entendimos que era un juego físico, con las defensas desafiando cada tiro, comentó UD. Con mucho contacto y una gran lucha libra por libra.
Mención especial para los árbitros de este encuentro, quienes prefirieron que la sangre corriera antes de equivocarse en cantar una falta.
Con la entrada de Haslem, Bosh pasó al centro y Miller hizo de armador y el Heat cerró las compuertas.
El dúo Wade James estuvo a la altura esperada guiando al Heat con 53 puntos y 19 rebotes, sin que la defensa de Chicago pudiera hacer nada para frenar su ataque. Además su trabajo defensivo ayudó en dejar a los Bulls en 75 cartones, tras solo anotar 14 en el cuarto parcial.
James, a pesar de estar aquejado por la gripe desde que llegó a la Ciudad de los Vientos, esta vez sí le entraron los tiros y marcó 29 puntos, completando su faena con 10 rebotes.
El Heat regresó a casa con la serie empatada y la moral por las nubes, después de cumplir con el objetivo de ganar un juego fuera. El American Airlines Arena, que con el apoyo de su público, debe convertirse en bastión inexpugnable que catapulte al equipo de Miami a la final de la NBA, ya que dos victorias en casa pondrían la serie 3-1, a un triunfo de la gran final.
Haslem ya no será sorpresa, pero aun así el Corazón de Miami, podría volver a hacer la diferencia a favor del equipo de la Capital del Sol.

























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