la pelota profesional cubana y por su brillante carrera en las Ligas Negras de Estados Unidos merece estar en Cooperstown
Nació el 13 de marzo de 1895 en Las Villas. Fue uno de los grandes peloteros del profesionalismo cubano y estrella en las Ligas Negras de Estados Unidos.
El guardabosque central debutó con los Leopaldos de Santa Clara en la temporada de 1922-23 y terminó con promedio de .436, al pegar 41 imparables en 94 turnos al bate. Según los expertos, esta novena de Santa Clara ha sido una de las mejores en los campeonatos profesionales de Cuba.
Además de Oms, jugaron con Santa Clara estrellas del nivel de Oscar Charleston, Oliver Marcell, Frank Duncan, el torpedero Dobie Moore, Rube Currie, Frank Warfield, Pablo Champion Mesa y los serpentineros Bill Holland y Dave Jabao Brown. Este equipo cuyo dueño fue Abel Linares, está considerado en la pelota cubana como una versión de los Yankees de 1927 con Babe Ruth y Lou Gehrig.
El villaclareño también vistió los uniformes de Matanzas, San José, Cuba, Marianao, Habana, Almendares y Cienfuegos. Su última campaña fue en 1945-46.
Posee el tercer mejor promedio de bateo en los campeonatos cubanos con .345. Finalizó por encima de los .300 en 11 de sus 16 temporadas (ocho consecutivas) y ganó cuatro títulos de bateo.
Es quinto en carreras anotadas (373), sexto en triples (35) y octavo en dobletes (99). Fue líder en bases robadas en 1931-32 con 14 y lideró la Liga en imparables en dos temporadas siendo elegido el mejor pelotero del campeonato 1928-29 donde jugó para el Habana ganando la corona de bateo con un astronómico promedio de .432.
El brillante jugador posee el récord de partidos consecutivos pegando imparables con 30 y más hits en un juego con seis, que los conectó el 30 de diciembre de 1928.
Oms también fue una superestrella en las Ligas Negras de Estados Unidos. Se inició en 1917, pero jugó muy poco. Retornó a esta pelota en 1922 y al siguiente año terminó con .367, siendo el cuarto mejor bateador del circuito sólo por detrás de tres miembros de Cooperstown: Biz Mackey, Pop Lloyd y Jud Wilson.
Oms siempre se mantuvo entre los mejores bateadores de las Ligas Negras, terminando su carrera con promedio de .320 en 14 años con los Cuban Stars y los New York Cubans (1935).
Junto a su compatriota Martín Dihigo, lideró la ofensiva de los Cuban Stars. Combinaba promedio, fuerza y velocidad. Su promedio de embasarse fue de .393, su slugging .489 y su OPS .883.
Alejandro conectó por encima de los .300 en seis de siete temporadas completas, incluyendo promedio de .354 a la edad de 40 años. Terminó su carrera jugando en Venezuela en los primeros años de la década del cuarenta.
Bateaba y tiraba a la zurda. Excelente jugador defensivo, buen corredor y bateador impecable.
Murió el 5 de noviembre de 1946, en La Habana. Fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1944 y del Deporte Antillano en el 2003.
A la hora de hablar de los mejores bateadores del béisbol profesional cubano en cualquier etapa de su historia, debemos mencionar a figuras como Tony Oliva, Rafael Palmeiro, Tony Pérez, Orestes Miñoso, Cristóbal Torriente y José Canseco. Pero el nombre de Alejandro Oms no puede faltar.
El llamado Caballero del Diamante estuvo nominado en una elección especial para ser incluido en Cooperstown por su ilustre carrera en las Ligas Negras. Alejandro no recibió los votos requeridos para ser exaltado en el 2006 donde sí fueron honrados sus compatriotas el lanzador José Méndez y el jardinero Cristóbal Torriente. Pero Oms reúne los méritos por haber sido uno de los grandes peloteros de las Ligas Negras.
Y nadie debe dudar que en una próxima elección del Comité de Veteranos su nombre sea ubicado donde merece estar: en el Nicho de los Inmortales.




























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