Tanto nadar para morir en la orilla. Tanta publicidad de los llamados Tres Reyes con inversiones multimillonarias para ganar varios campeonatos, y el primero de ellos lo perdieron.
Dicen que los grandes equipos se crecen en los momentos cruciales. Y el Heat demostró el domingo que aún no tiene el temple de acero de un legítimo campeón.
La clave de la derrota del Heat en el sexto partido de la serie fueron los errores, la mala puntería en los tiros libres y otro pésimo final de juego de su estrella LeBron James.
El Heat cometió 17 errores que le sirvieron al equipo rival para anotar 27 puntos y falló 13 tiros libres. Y estos números no representan el camino a seguir para derrotar a un rival del calibre de los Mavericks.
Miami cayó en su propio patio y ante el respaldo de más de 20,000 aficionados. No supo imponerse en un primer tiempo donde el estelar Dirk Nowitzki sólo encestó un tiro de campo en 12 intentos, al cometer nueve errores que aprovechó Dallas para anotar 17 puntos y terminar esta primera parte con el marcador a su favor 53-51.
El Heat perdió frente a un quinteto que demostró tener una mejor organización colectiva, un juego superior en los momentos de presión y las agallas que poseen los campeones.
Guiados por Jason Terry que anotó 27 puntos y con un Nowitzki que luego de un incierto primer tiempo al fallar 11 de 12 tiros de campo, se lució en el cuarto final anotando cinco de sus últimos seis tiros de campo para sumar 21 unidades y llevar a los Mavericks de Dallas al título de la NBA.
La demostración de Dallas fue la expresión más genuina del mejor básquetbol del mundo. En esta victoria, no sólo Terry y Nowitzki fueron los héroes. También merecen créditos los restantes jugadores que demostraron que el baloncesto no es un deporte de tres estrellas en la cancha, y que unido al talento lo más importante en un deporte de conjunto es la buena armonía entre los jugadores en busca de la victoria.
Para el Heat, el revés es doloroso y frustrante. Y así lo es, porque este fue un equipo que se diseñó con tres de los 10 mejores jugadores de la liga para ganar no sólo un campeonato, sino varios.
En el sexto juego, cuando se necesitaba el empuje de sus tres estrellas a la hora decisiva, volvió a fallar James, Wade anotó 17 y Bosh 19 pero también estuvieron ausentes en el tramo final. Mario Chalmers con 18 puntos, Udonis Haslem con 11 y Eddie House con nueve aportaron para el Heat, pero sin lograr cambios en el excelente juego del rival y sin poder detener la inspiración del puertorriqueño José Barea y del veterano Jason Kidd.
Cuando se formó este nuevo equipo, muchos le llamaron al Heat de manera equivocada una dinastía, aún sin ganar su primer campeonato. Y este tropiezo inicial en las aspiraciones de sumar varios títulos debería servir para encontrar a un buen armador al estilo de Barea o Kidd. Ese buen armador que no tiene el quinteto de Miami.



























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