Boxeo

  • Salir
  • Centro de Membresía

BOXEO

Odlanier Solís no es ningún mercenario

 
 

ODLANIER SOLIS.
ODLANIER SOLIS.

EL NUEVO HERALD

Odlanier Solís nunca fue hombre de mucho hablar. En las conferencias de prensa lo común era verlo callado, esperando su turno para decir algunas palabras del rival, nunca ofensivas, antes de volver a su silencio cerrado. Por él hablaban otros, o mejor dicho, otro: su promotor Ahmet Oner.

Y ahora Solís, en referencia a su retorno al boxeo el 14 de octubre contra Varol Vekiloglu, comenta que “hasta que enfrenté a Vitali [Klitschko] era apenas un soldado mercenario. Ahora que sé lo fácil que es convertirse en campeón del mundo, eso es lo que quiero y viviré para eso’’.

Huh, soldado mercenario…Sin duda, esta no es la frase más feliz, ni la más adecuada para explicar el complicado proceso físico y mental que desembocó en esa aciaga jornada donde no pudo retar al verdadero campeón, debido a una rodilla que se desintegró y que luego le exigió tres operaciones.

¿Quién está hablando aquí? Francamente, no creo que sea Solís sino su promotor, que en su afán de vendernos cosas y encender fuegos de artificio, quiere apresurar el camino de retorno del púgil y lo hace agitando palabras disfrazadas de golpes publicitarios.

Solís es demasiado comedido para usar esos términos, porque si realmente se sentía como un mercenario, creo que les debe alguna explicación a los fanáticos.

Mercenario es aquel que se alquila, sin involucrarse sentimentalmente en cualquier empresa de la vida, y esa definición no le cuadra a Solís. Al menos no al que yo conocí y presencié entrenar en varias ocasiones, a ese que hablaba con orgullo de lo que significaría para él convertirse en el primer rey mundial cubano de peso pesado de todos los tiempos.

Por otra parte, hablar de lo fácil que es convertirse en campeón mundial tampoco resulta la frase más afortunada para describir el relanzamiento de su carrera, sobre todo para alguien obligado a escalar los escalafones de los organismos boxísticos prácticamente de la nada, porque una cosa es lo que piensan sus seguidores incondicionales y otra los que evalúan a los púgiles. Las acciones deportivas de Solís ante gran parte de la opinión pública están más depreciadas, con justicia o no, que la bolsa de Wall Street.

Esto no significa que la carrera de Solís haya terminado ni mucho menos. Soy de los que considera que el campeón olímpico de Atenas 2004 tiene mucho talento a sus 31 años y que, plenamente saludable, puede escalar los puestos de nivel en una división demasiado predecible y aburrida. Ya vimos el desastre de David Haye –el ejemplo más claro de lo representa hablar basura a borbotones- ante Wladimir Klitschko. Al menos Solís tuvo una excusa.

Pero cuidado con las palabras, dichas por uno o en nombre de uno. A veces pueden volverse en contra y golpear más fuerte que un puño. Cuando se comienza de cero, mientras más bajo el perfil, mayor el beneficio.

Alguien podría recordárselo a Ahmet.

El Nuevo Herald

Súmese a la discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Hemos incorporado un nuevo sistema de comentarios llamado Disqus. Esto le permite a nuestros lectores la opción de firmar lo que escriben utilizando su contraseña actual en El Nuevo Herald.com, su nombre de usuario de Facebook, Twitter o su cuenta en ElNuevoHerald.Disqus.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos