Leticia Coleman quedó estupefacta al enterarse de que sus hábitos de servir regularmente carne de res con arroz, cocinar pescado muy rara vez y no considerar las frutas como un refrigerio estaban haciendo daño a su hijo.
Gabe, de 8 años, no estaba fuera de forma, pero un pediatra notó que estaba aumentando de peso, y le recomendó el programa Kid F.I.T. del Baptist Hospital, que ofrece una estructura de ejercicios y consejería nutricional a modo de programa extracurricular.
“Eso nos abrió los ojos de verdad. Todo lo que estábamos haciendo por nuestros hijos era erróneo”, dice ella, ahora que ya puede reírse cuando piensa en eso.
Coleman, vecina de Palmetto Bay, se reunió con un nutricionista que le enseñó a controlar las porciones, leer las etiquetas de los alimentos, añadir fibra y eliminar el jarabe de maíz rico en fructosa en las comidas de su familia. Los resultados fueron drásticos. Gabe mantiene un peso apropiado y está encantado con sus clases.
“Hicimos grandes cambios en nuestra casa”, dijo Coleman de su esposo y sus tres hijos. “Empezamos a comer harina de trigo integral, carnes menos grasientas. Comemos mucho más pescado. El programa dirigido de ejercicios ha ayudado a nuestro hijo a fijarse en lo que se lleva a la boca y la importancia del ejercicio. Todas las semanas probamos un vegetal o una fruta nuevos”.
Las estadísticas, sin embargo, no son alentadoras. La Asociación Nacional de Deportes y Buena Forma Física informa que menos de la mitad de los niños en Estados Unidos hacen ejercicio con regularidad. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades concluyeron que menos de un tercio de los muchachos menores de 18 come con regularidad porciones de frutas y vegetales. Y la Asociación Americana del Corazón dijo que el 40 por ciento de los adolescentes están pasados de peso o en peligro de estarlo.
Guía de programas extracurriculares
Uno de los programas más adelantados es el de la escuela primaria North Beach Elementary.
La Asociación de Padres y Maestros (PTA) de esta escuela de Miami Beach ha hecho un convenio con el vecino Centro Comunitario Judío de Miami Beach (JCC) para realizar programas extracurriculares in situ de gimnasia, fútbol, voleibol, baloncesto y otras actividades. North Beach tiene incluso un programa extracurricular matinal a las 7 a.m. en el que participan padres, niños y maestros, según la directora de la escuela Alice Quarles.
“Hemos asumido como tema la salud de los niños. Consideramos que es importante. Es algo difícil de cuantificar, pero pensamos que nuestros niños sí tienen mejores resultados y enfatizamos la actividad y el buen espíritu deportivo”.
La escuela, fundada hace 75 años, tiene otra ventaja: el espacio.
“Somos una de las escuelas más viejas, así que tenemos la suerte de contar con estos hermosos auditorios antiguos. Todos los días tenemos clubes de danza, ballet y teatro”, dice Quarles.
Incluso las actividades de recaudación de fondos de North Beach están dirigidas hacia un estilo de vida sano, afirma Quarles. Olvídense de las ventas de chocolate para recaudar dinero. “Tenemos nuestro Turkey Trot (Carrera del pavo) en el otoño, en el que los niños participan en una carrera y sus padres auspician los segmentos de la carrera”.




























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