Entregado al alcohol, el nicaragüense Juan Argüello se había olvidado hasta de rezar. Pero hace ocho años, sintió un llamado y fue por primera vez a una misa en la Ermita de la Caridad del Cobre.
Allí, una monja lo escogió al azar para que cargara un estandarte en la procesión. Al final del servicio, el entonces rector Oscar Castañeda lo invitó a un grupo de oración.
Yo me dije: Pero si a mí nunca me han visto aquí, ¿por qué me están tratando así?, comentó.
Argüello, trabajador de la construcción de 55 años, pasó a ser miembro de la Archicofradía de la Ermita, junto con su esposa Migdalia. Como ellos, hay miles de feligreses no cubanos que ven en la Ermita un símbolo de la fe católica.
Los sábados por las noches, Argüello y otros feligreses llevan comida a los desamparados del downtown de Miami. El matrimonio se inscribió en clases de catequesis. Al cabo de 20 años de unión civil, se casaron por la Iglesia.
Antes se pensaba que este santuario era sólo de los cubanos, pero es una equivocación porque la Ermita es universal, está abierta para quien quiera ir, cubano o no, precisó Argüello.
La Patrona de Nicaragua es la Inmaculada Concepción. Pero Argüello no ve diferencias con la Virgen de la Caridad.
No importa el nombre que tenga, hay sólo una Virgen, subrayó. María, la madre de Cristo.





























Mi Yahoo