Una sombra de duda se cernía este miércoles sobre el estado de forma del español Rafael Nadal, dos días antes de la semifinal de la Copa Davis que enfrenta a partir del viernes a España y Francia en la ciudad andaluza de Córdoba.
El campeón español jugará en principio el viernes uno de los partidos de individuales contra el jugador que los franceses designen como número dos, antes de medirse eventualmente en el duelo de números unos del domingo, ante Jo Wilfried Tsonga.
Pero el campeón de Roland Garros, que el lunes perdió la final del Abierto de Estados Unidos ante el serbio Novak Djokovic, acaba de llegar a Córdoba procedente de Nueva York y su estado parece no del todo bueno, después de su periplo estadounidense.
Teniendo en cuenta lo ocurrido el miércoles en la pista de entrenamiento, todo parece normal: Nadal se ejercitó con David Ferrer como sparring, pero con la zona del aductor vendada.
En la sala de prensa, el mallorquín se mostró cauto sobre su estado y ya avisó que no llega en las mejores condiciones a esta eliminatoria con Francia, el vigente subcampeón del torneo de la Ensaladera.
He jugado tres semanas al máximo nivel. Llego un poco desgastado físicamente, afirmó en su comparecencia ante los periodistas. Veré en los próximos días cómo estoy. No me voy a adelantar, señaló.
Somos un equipo con cuatro jugadores, no sólo yo. Puede pasar que el capitán vea otro jugador mejor preparado que yo para jugar, aseguró en una comparecencia junto a sus compañeros de equipo, David Ferrer, Feliciano López y Fernando Verdasco.
¿Información o intoxicación? ¿Cuál es el estado real de Nadal? Las preguntas se suceden antes de la eliminatoria de semifinales, que ha suscitado una gran expectación y que mide a dos equipos vecinos que ya se enfrentaron en el 2010, entonces en cuartos y con victoria francesa en Clermont Ferrand.
El martes, Nadal había llegado a Córdoba en un avión privado fletado por la Federación Española para traerle cuanto antes de Nueva York.
El desplazamiento se vio acompañado por una pequeña polémica: la presencia abordo del alcalde de Córdoba, que según algunas informaciones habría acudido especialmente para convencer al gran campeón español de que continuara con su compromiso de estar en la semifinal.
Nadie tiene que convencerme de que venga a defender los colores de mi país. Ni el alcalde de Córdoba ni ninguna otra persona. Mi decisión de venir estaba tomada desde hace meses, dijo Nadal.




























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