Justo en el último día de estancia en su vieja casa, los Marlins presentaron a su nuevo mánager.
Nunca antes la sala de prensa del Sun Life Stadium se había abarrotado de tal forma, pero es que nunca antes ningún otro de los dirigentes de los peces creó tantas expectativas ni pasiones como Oswaldo Ozzie Guillén, quien oficialmente el miércoles se convirtió en el hombre que tomará el timón del equipo por los próximos cuatro años.
Me siento en casa, porque aquí tengo muchos amigos y mis hijos fueron a los colegios aquí, afirmó Guillén, quien firmó un pacto de alrededor de $10 millones. Pero he venido a trabajar, con una mentalidad ganadora y a sacarle lo mejor a mis peloteros. Si ganamos bien, si perdemos lo haremos luchando hasta el último out. Conmigo nadie puede bajar los brazos, conmigo hay que jugar de la manera correcta, que es la única manera posible.
El venezolano se convirtió en el 10mo mánager a tiempo completo de los peces y prometió que haría todo lo posible por revertir la situación de un club que terminó la temporada en el sótano de la División Este y en abril del 2012 se mudará a un parque propio en La Pequeña Habana.
Se espera que la firma de Guillén sea el primer paso hacia lo que el presidente de la organización, David Samson, ha denominado como el invierno más caliente en referencia al período de agencia libre que comenzará una vez terminada la Serie Mundial y donde los Marlins esperan ser uno de los equipos con mayor actividad.
Yo no soy uno de esos mánagers que mete las narices y les dice a los dueños, traiganme a este o aquel pelotero, expresó Guillén. De hecho, no necesito veteranos en todas las posiciones, sino jugadores que se entreguen, que estén comprometidos con el uniforme. Voy a dirigir el club que me pongan delante y tengo confianza que será un buen club. Algunos dicen que soy arrogante, pero no es así. Lo que tengo es mucha confianza y la gente se confunde.
Más allá de reflotar a un equipo cuyo primer mánager de la contienda pidió la renuncia ante los malos resultados [Edwin Rodríguez] y vio el retiro definitivo del segundo [Jack McKeon], Guillén reconoció que tiene una tarea personal con lo que él mismo catalogó como el gran rompecabezas de los Marlins: Hanley Ramírez.
Mi trabajo es poner una sonrisa en la cara de Hanley y devolverlo al lugar que le pertenece en el béisbol, explicó el venezolano, quien reveló que se traerá de Chicago al coach de banco Joey Cora. Yo sé como comunicarme con los peloteros y especialmente los latinos. Algo sí les digo. Este muchacho va a ser un ejemplo dentro de los Marlins y todos van a querer ser como Hanley. Y esto va a pasar más temprano que tarde.
Guillén llega al sur de Florida luego de ocho campañas al frente de los Medias Blancas, con los que ganó una Serie Mundial en el 2005 y dos títulos divisionales para compilar balance de 678-617, pero en muchas ocasiones estuvo rodeado de la polémica, especialmente con la prensa de Chicago.
Soy un hombre que dice lo que piensa y valoro mucho la sinceridad, miro de frente y hablo de frente sin temor a nada, afirmó Guillén. Lo hago todo con pasión y eso es lo que necesita este equipo. Quiero que los fanáticos se sientan orgullosos de los Marlins, que sientan la motivación de venir cada día al parque y no para ver a Ozzie ni para leer lo que dijo Ozzie o contemplar la bronca de Ozzie con los árbitros. Quiero que vengan a ver a su equipo, a los Marlins de Miami.



























Mi Yahoo