BANGKOK -- De dictadura a una casi democracia en menos de un año, la rapidez de los cambios en Birmania han dejado pasmados hasta a los más cinicos observadores del país.
La decisión de Daw Aung San Suu Kyi de unirse de nuevo al sistema político del país, respaldado por el ejército, ha dado un barniz de legitimidad a los esfuerzos reformistas del presidente Thein Sein.
Los cambios parecen ser reales, afirman los analistas: el acercamiento del gobierno a la oposición, la puesta en libertad de algunos presos políticos, la reescritura de cientos de leyes, y la moderación de algunas restricciones a los medios de prensa. Pero no hay modo de saber si son permanentes.
Thein Sein cuenta con “una ventana crítica de un año” para mostrar que su liberalización puede funcionar, dijo Thant Myint-U, historiador, ex funcionario de las Naciones Unidas y uno de los principales expertos en esa nación.
Myanmar continúa aquejada de una terrible pobreza y mal funcionamiento económico. En muchas partes del país no hay paz. Grupos étnicos y sus ejércitos grandes y bien equipados chocan todo el tiempo con las tropas del gobierno a lo largo de las fronteras con China y Tailandia, área que producen vastas cantidades de heroína y metanfetaminas que se venden por toda el Asia.
“Es cada vez más fácil sentirse muy optimista en estos momentos, imaginar la liberación de más presos políticos, la entrada al Parlamento de Aung San Suu Kyi y la celebración de elecciones libres y justas”, dijo Thant Myint-U, refiriéndose a la laureada con el Premio Nobel de 1991, quien fuera puesta en libertad de su arresto domiciliario el año pasado. “Es mucho más difícil ser optimista con respecto a la economía. No existe un sistema judicial adecuado. No existe un sistema bancario adecuado, un sistema para ayudar a financiar el crecimiento económico, donde los negocios puedan ir a pedir un préstamo”.
El presidente Obama, quien está en Bali, Indonesia, asistiendo a una cumbre de países de la Cuenca del Pacífico, dijo el viernes que “por supuesto que queda mucho más por hacer” en Myanmar.
“Durante décadas, los estadounidenses han estado profundamente preocupados por la denegación de derechos humanos elementales al pueblo de Burma”, dijo Obama. “La persecución de los reformistas democráticos, la brutalidad mostrada contra las minorías étnicas y la concentración del poder en manos de un puñado de líderes militares han presentado dificultades a nuestra conciencia y aislado a Burma de Estados Unidos y gran parte del resto del mundo”.
Pero añadió que, “tras años de oscuridad, hemos visto atisbos de progreso en las últimas semanas”.
La armonía política en el país podría depender ahora hasta cierto punto de si resulta duradera la distensión entre Aung San Suu Kyi y el gobierno respaldado por el ejército.
En los próximos meses, el gobierno enfrenta un contragolpe potencial de parte de potentados de los negocios que hicieron sus fortunas en el viejo sistema político y de elementos en las fuerzas armadas descontentos con el acercamiento a la oposición.
Por encima de todo, tal vez, el país enfrenta grandes dificultades en reconstruir su economía, especialmente en el campo de la banca y las finanzas.
En Myanmar no existe la hipoteca, y los bancos tienen prohibido hacer préstamos por un término de más de un año. A los bancos privados se les prohíbe hacer préstamos a los campesinos, quienes representan el 70 por ciento de la población, de 55 millones de personas.
El único crédito disponible es de parte de prestamistas informales, quienes cobran intereses de alrededor del 180 por ciento al año, según Sean Turnell, profesor de la Universidad Macquarie en Sydney, Australia, y uno de los principales expertos en la economía de Myanmar.
El profesor Turnell afirma que el país enfrenta una transición a una economía de mercado parecida a lo que experimentaron los países del antiguo bloque de Europa del Este después de la caída de la Unión Soviética. “Ellos están empezando de cero”, dijo el profesor Turnell. El tono y el discurso del gobierno han “cambiado drásticamente”, pero el proceso de reforma estará “sembrado de momentos de crisis”.
Miles de millones de dólares de ingresos por concepto de la venta del gobierno de gas natural han sido “escondidos”, dijo, y el gobierno no ha hecho público un presupuesto gubernamental completo en muchas décadas. “Hay muchas teorías sobre dónde está ese dinero”, dijo el profesor Turnell.





























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