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La perla más perfecta del mundo regresa a París

 

“La Peregrina” se encontró en Panamá en 1579 y su última propietaria fue Elizabeth Taylor quien la recibió en 1969 como regalo de su esposo, Richard Burton

EFE

La legendaria perla conocida como “La Peregrina”, cuya última propietaria fue la actriz Elizabeth Taylor, regresa ahora a París, donde ya disfrutó de su belleza Napoleón III, y antes de su próxima venta en diciembre en Nueva York.

Como la de muchas joyas, la historia de esta pieza de la colección de la actriz estadounidense (1932-2010) es compleja y viajera, aunque estuvo durante ocho generaciones en poder de la casa real española.

“Es una perla impresionante. Se encontró en Panamá en 1579 y se llevó a Madrid. Fue adquirida por Felipe II y permaneció en la Corona de España durante ocho generaciones”, comentó en la capital francesa Jonathan Rendell, vicepresidente de Christie’s, la sala de subastas que la venderá.

“Fue pintada en un par de ocasiones por Velázquez y es un objeto extraordinario. Aún hoy es muy importante para la familia real española y es un símbolo de su poder”, consideró Rendell durante una presentación de acceso limitado en París a esa y otras piezas de la colección Taylor.

“Cuando se descubrió era la perla más grande de todo el mundo”, contó Rendell, quien recordó que de España se la llevó Jose Bonaparte, quien la trajo a París, donde ahora se exhibe en una estancia discreta en la profundidad de un sótano de Christie’s en su sede próxima al Palacio del Elíseo.

En esta ciudad la heredó Napoleón III “y luego se vendió al Duque de Abercorn, que es una familia irlandesa, y estuvo en sus manos hasta 1914, cuando se le ofreció al rey Alfonso XIII, que declinó adquirirla porque ya había comprado una perla de gran tamaño para su esposa (la reina Victoria Eugenia) cuando se casaron”, agregó.

Rendell resumió la historia reciente de “La Peregrina” en el siglo XX: “luego fue a Estados Unidos y se quedó allí y la compró Richard Burton a finales de los sesenta en una subasta por $37,000” (unos 27,000 euros).

Nada que ver con lo que Christie’s pretende obtener por la pieza, con una estimación de entre $2 y $3 millones (entre casi 1.5 y 2.2 millones de euros).

Y eso lo justifica la casa de subastas “dado que las perlas naturales son tan increíblemente raras y por la importancia histórica que tiene esta”, según Rendell, quien ya estuvo involucrado en la venta récord en París de la colección de Yves Saint-Laurent y Pierre Bergé, que se adjudicó por 342 millones de euros (unos $463 millones).

Taylor encontró inspiración en un retrato del siglo XVI para pedir a los joyeros de Cartier montar la perla en un collar de perlas naturales, rubíes y diamantes, que finalmente compuso Al Durante para destacar la belleza de la “perla más perfecta del mundo”, como se la describe en el catálogo de venta.

“Creo que Elizabeth Taylor sabía absolutamente todo sobre esta perla y en realidad la llevó muy a menudo, no solo en privado, sino muy frecuentemente en películas, como por ejemplo en The Taming of the shrew (La fierecilla domada), el filme realizado en 1967 y basado en la obra de William Shakespeare del mismo título.

“Históricamente, es la pieza más importante”, reconoció Rendell; “La única que rivaliza con ella, si hablamos de dinero, es el diamante Elizabeth Taylor, que tiene 33 quilates, es una gran piedra y la que más le gustaba”. Sale a la venta a partir de $2.5 millones (cerca de 1.8 millones de euros).

A “Liz” Taylor le gustaba tanto el diamante que para ella era su “baby”, “y hasta la dejaba a un lado del lavabo, lo que da idea de cuánto la llevaba”, comentó Rendell.

La piedra que la actriz dejaba junto a la jabonera había sido adquirida cuando se la conocía como el “diamante Krupp”: le costó a la Taylor en 1968 $300,000 (unos 221,000 euros) y se convirtió en el símbolo de su propietaria, hasta el punto de que ahora se vende asociado a su nombre.

No así la de la perla “Peregrina” que, como su nombre sugiere, vuelve a viajar de nuevo antes de su venta, prevista el 13 de diciembre en el Rockefeller Center de Nueva York.

En la serie de subastas neoyorquinas dedicadas a la actriz nacida por casualidad en Londres, se ofrecerán vestidos de noche, entre ellos modelos de Chanel, Christian Dior, Versace y uno de Valentino en terciopelo rojo, por el que la firma espera obtener entre $3,000 y $5.000 (2,125-3,700 euros).

Además de las prendas de vestir y joyas de la actriz, también habrá para comprar un lote de obras de arte para sumar un total de 269 piezas valoradas en $30 millones ($22.2 millones).

El Nuevo Herald

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