Bajo el saliente presidente de gobierno del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, España convenció a la Unión Europea, integrada por 27 países, de que levantara las sanciones impuestas a Cuba después que ésta encarceló a 75 disidentes pacíficos en el 2003.
Pero fracasó en varios intentos para que la UE levantara su posición común, adoptada en 1996, de vincular las relaciones del organismo con La Habana al historial de los derechos humanos.
España también accedió a recibir a cerca de 115 presos políticos y cientos de sus familiares, liberados durante el pasado año por Castro después de mantener conversaciones sin precedentes con el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, y a un aumento en los intercambios culturales y académicos.
El gobierno de Rajoy ahora debería conservar los elementos positivos del intercambio pueblo a pueblo, agregó Diario de Cuba, y adoptar una nueva solidaridad manifiesta con la disidencia interna y de respeto hacia el exilio.
El disidente Guillermo Fariñas dijo que estaba muy contento con la victoria de Rajoy, y que espera que España proporcione más asistencia a la oposición cubana, como lo hizo el presidente de gobierno José María Aznar, del PP, derrotado por el PSOE en el 2004.
El gobierno del PSOE fue cómplice de la dictadura cubana, añadió Fariñas por teléfono desde su casa en Cuba.
En Miami, la Fundación Nacional Cubano Americana dijo que la embajada española en La Habana debe empezar rápidamente a permitir que los disidentes cubanos utilicen sus servicios de internet, para que puedan comunicarse con el mundo exterior.
Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, elogió a la embajada por su trato cordial a los disidentes bajo Zapatero, pero añadió que espera que con Rajoy se volverá a los niveles aún mejores del gobierno de Aznar.
Ese fue un gobierno que realmente vio y vigiló por la problemática que existe en Cuba, añadió Soler, con respecto al cubano de a pie, a los grupos de oposición, a los grupos de derechos humanos.





























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