La Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) ha rechazado enérgicamente quejas de favoritismo político a su subvención de $3.4 millones a una entidad de derechos humanos creada por miembros de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF).
La USAID aprobó este año una subvención a tres años para la Fundación por los Derechos Humanos en Cuba (FHRC), una entidad sin fines de lucro con sede en Miami para apoyar a la sociedad civil y la democracia en la isla.
La noticia de la subvención provocó quejas de críticos que alegan que la FHRC tiene escasa experiencia en ese tipo de subvenciones y llaman la atención sobre las estrechas relaciones entre la CANF, la principal organización de exiliados cubanos, y el gobierno del presidente Barack Obama.
Mario Diaz-Balart, representante federal republicano por el sur de la Florida, se quejó la semana pasada de que los fondos federales para programas prodemocracia en Cuba se deberían dar a organizaciones con una experiencia sólida y un historial probado en la isla.
Sería una vergüenza que la administración de Obama rompiera con la tradición y usara siquiera un centavo de esos fondos tan importantes para recompensar a sus compinches políticos, añadió Diaz-Balart en un comunicado enviado electrónicamente a El Nuevo Herald.
Mark Lopes, administrador auxiliar adjunto de la USAID para América Latina y el Caribe y ex asistente del senador Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, dijo que una comisión de evaluación técnica compuesta de funcionarios de diversas entidades del gobierno está a cargo de revisar las solicitudes de subvenciones y seleccionar a los ganadores.
Los criterios de la competencia por los fondos de la USAID están incluidos en la solicitud de la subvención Es un proceso técnico basado en los méritos de las propuestas presentadas, añadió Lopes. Ningún nominado políticamente tiene papel alguno en el proceso de selección.
Los programas de Washington por la democracia en Cuba han sido criticados repetidas veces como iniciativas ineficaces y dispendiosos que sólo consiguen provocar a las autoridades de La Habana, que han ilegalizado toda cooperación con lo que consideran esfuerzos subversivos para un cambio de régimen. Alan Gross, subcontratista de la USAID, cumple una condena de 15 años de prisión en La Habana bajo cargos de socavar la seguridad nacional al entregar un teléfono satelital a los judíos cubanos para que pudieran comunicarse más fácilmente con internet.
Miembros de la CANF establecieron la FHRC en 1992 para recibir donaciones deducibles de impuestos a beneficio de disidentes y activistas por los derechos humanos en la isla. La entidad tiene la misma dirección postal y teléfono que la CANF, y su presidente, Tony Costa, es miembro de la junta directiva de la CANF.
Varios miembros de línea dura se separaron de la CANF después de la muerte de su fundador, Jorge Mas Canosa, en 1997, y fundaron el Consejo por la Libertad de Cuba. El Consejo apoyó al senador John McCain en las elecciones del 2008 y los líderes de la CANF tienen ahora relaciones estrechas con el gobierno del presidente Obama.





























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