El recientemente terminado Mundial de Clubes ha dejado muchas cosas en claro, quedando sin fundamento varias polémicas.
Lo primero que se demostró es que el Barcelona es el mejor equipo del mundo y, no sólo eso, sino que está muy por encima del resto, con una maestría asombrosa. Sus jugadores son verdaderos virtuosos y su sinfonía es inimitable.
De la mano de su director de orquesta, Xavi Hernández, el Barça dio un recital de buen fútbol ante los atónitos futbolistas del Santos, quienes se limitaron a contemplar con verdadero estupor el baile que le estaban dando.
Lionel Messi fue su solista de lujo, culminando dos excelentes jugadas e interpretando a la perfección la melodía de un equipo que juega sin partitura porque se la sabe de memoria.
Messi fue designado como el Jugador Más Valioso y reforzó su candidatura al Balón de Oro, que discutirá con Xavi, quien recibió el Balón de Plata del torneo.
El de bronce fue para el brasileño Neymar, quien pasó inadvertido en la final, después de que el once azulgrana se confabulara para no prestarle la pelota.
Como bien dijo el barcelonista Cesc Fábregas, otro de los destacados, “si nosotros tenemos la pelota no hay Neymar”. Un jugador nunca le gana a un equipo.
Neymar quería seguir en Santos para ganar el Mundial de Clubes y se topó con una pared muy alta llamada Barcelona. Pudo comprobar de primera mano como entre el campeón de Europa y el de Sudamérica hay un abismo.
Ojalá haya aprendido la lección porque su decisión de quedarse en Brasil podría retrasar un poco su desarrollo como futbolista.
“No sé si son imbatibles, pero hoy en día es el mejor equipo del mundo”, dijo Neymar. “Hoy hemos aprendido a jugar al fútbol”.
Como dijo Puyol: “en Brasil se juega más lento” y ayer se demostró que, además, están unos peldaños más debajo de los equipos del Viejo Continente.
No cabe duda del extraordinario talento de la joven estrella brasileña, que muy bien podría ser aprovechado en un equipo de talla mundial, aunque aún le falta.
Por otra parte volvió a sorprender Guardiola, que convertido en el poeta del fútbol moderno supo rimar poniendo de nuevo a cada uno en el sitio ideal, jugando con tres defensas, con Thiago de extremo izquierdo y Alves en el derecho. Lo demás era cuestión de tiempo.
El resultado 4-0 podría resultar escandaloso para los que no vieron el partido, pero los que madrugaron se quedaron con la sensación de que el Barça perdonó a su rival, sobre todo en el segundo tiempo.
No sabemos si Neymar llegará a ser el Balón de Oro y si este Barcelona es el mejor equipo de todos los tiempos, según lo visto el domingo lo segundo está más cerca que lo primero.
El tiempo lo dirá, por lo prontó Neymar recibió una de sus mejores lecciones.



























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