P oéticas en expansión es el título de la muestra de fotografía argentina contemporánea que pone a nuestra disposición la galería DotFiftyone para este invierno. La excelente muestra cuenta con la curaduría de Guadalupe Chirotarrab y aúna la obra de nueve fotógrafos argentinos contemporáneos que trabajan en torno a problemáticas de gran actualidad.
La fotografía en su corto periplo existencial ha visto redefinido su rol dado el avance tecnológico y la democratización de la imagen a lo largo del siglo XX y en lo que va de siglo XXI.
Esta es justamente la tesis que soporta la presente exposición, donde los artistas que la integran han sido seleccionados por la noción expandida del uso de la fotografía en sus propuestas artísticas.
Marcelo Grossman (Argentina, 1958) se apropia de la fotografía como medio documental. Su serie Guilty (Culpable) ataca una de las zonas más oscuras y cuestionables de la sociedad contemporánea: el sistema judicial y el derecho a legítima defensa. Cada uno de sus impactantes retratos concebidos a escala mural, se compone de una simbiosis de múltiples retratos de criminales que no han tenido el debido habeas corpus y permanecen indeterminadamente tras las rejas. Para realizar cada uno de estos retratos colectivos, Grossman parte de las fotos que se toman a los detenidos para los archivos policiales. El artista clasifica cada uno de estas fotos de acuerdo al perfil criminal (depredador sexual, asesino en serie, etc). Luego descompone cada una de las partes del rostro y las reintegra a un único retrato colectivo atendiendo a las proporciones y cánones anatómicos establecidos. El resultado es una imagen fantasmagórica altamente impresionante que responde a un doble sentido, de un lado el oscuro universo psicológico de estos supuestos criminales y, del otro, la situación de limbo a la que quedan reducidos estos individuos a los que se les ha privado de todo procedimiento legal.
La obra de Cecilia Lenardón (Rosario, 1979) es una reinterpretación de otro de los géneros más extendidos de la Historia del Arte. Me refiero a la naturaleza muerta. Con una formación en música y psicología, las peculiares naturalezas muertas de Lenardón llaman la atención sobre el hecho cotidiano. Sus cuidadas composiciones, muchas veces acumulaciones de vajilla en sentido piramidal, impregnadas de la ausencia del humano, se imponen por un tono cuasi metafísico que es enfatizado por la unicidad cromática y el empleo teatral de la luz.
Emplazadas en el estudio del género del paisaje, las propuestas de Jorge Miño, Ignacio Lasparra y Alejandra Urresti dirigen la mirada a diferentes puntos de interés. Atraído por las zonas de paso y los espacios comunes, Jorge Miño (Corrientes, 1973) presenta vistas superpuestas de escaleras y corredores desolados de alta factura tecnológica, donde el frío del acero, el vidrio y el concreto parecen desterrar al humano. El juego con las transparencias y el uso magistral de la luz secundan el intrincado laberinto de diagonales encontradas que no sólo reafirman la sensación de movimiento tan cara a la serie, sino de atomización y pérdida de asideros, al punto que en ocasiones la imagen pierde casi en su totalidad su referente figurativo para convertirse en imagen abstracta.
También interesado en el paisaje y la abstracción pero apegado al elemento natural, se impone la propuesta de Ignacio Iasparra (Buenos Aires, 1973). Los paisajes de Iasparra tienen un gran influjo poético. Sus primeros planos de vegetaciones parecieran vistas cósmicas, abstracciones radiales, marañas bellísimas.
Mientras tanto, Alejandra Urresti (Buenos Aires, 1966) se inspira en los decorados de programas de televisión de bajos recursos destinados a distribuidores de cable locales, para crear un discurso en torno a lo ilusorio. Las arquitecturas efímeras retratadas por Urresti están desprovistas de los personajes que la habitan así como de la iluminación y efectos de infografía típicos de los programas televisivos. Como resultado se evidencia la naturaleza de precariedad que se esconde tras la atmósfera sofisticada y de alta tecnología típica de la televisión. El hecho de que la artista incluya el set más allá de sus límites físicos con toda la tramoya que le rodea, enfatiza la falacia que caracteriza a los medios.
Por su parte, la obra de Bruno Dubner (Buenos Aires, 1978) se impone por su simplicidad y belleza. Su propuesta se apoya en el valor intrínseco de la fotografía analógica: la exposición a la luz de la película fotosensible. Lejos de utilizar la cámara, Dudner se apoya únicamente en la película fotográfica. Desprovisto de cámara, el artista se coloca dentro de la cámara oscura y explora diversas fuentes de luz que dan como resultado una imagen personalísima y de alta carga espiritual.
Conformado desde 1999, Oligatega es un colectivo cuyas áreas de acción incluyen fotografía, vídeo e instalación. Integrado por Mateo Amaral, Maximiliano Bellmann y Mariano Giraud, Oligatega se caracteriza por su profundo sentido crítico no exento de ironía. Las fotografías presentadas en Poéticas en expansión recrean pasajes de la literatura de ciencia ficción.
La fotografía de Guillermo Ueno (Zamora, 1968) se apoya en los momentos intrascendentes del cotidiano para elevarlos al rango de épicos, mientras que Juan Sebastián Bruno se apropia de la historia del arte para crear nuevas estéticas de confrontación y homenaje a un tiempo.
Con el apoyo de Stella M. Holmes y el consulado de Argentina en Miami, Poetics of Expansion es una muestra depurada donde la calidad y variedad de propuestas van mano a mano. •
Janet Batet es escritora, curadora y crítica de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones, galerías y museos.
‘Poetics of Expansion’, hasta el 10 de enero, DotFiftyone, 51 NW 36 ST, www.dotfiftyone.com



























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