Dicen que, en el béisbol, demasiado talento nunca es suficiente, pero al menos los Marlins se han reforzado bastante.
Los peces firmaron a cuatro figuras de calidad, entre ellos los lanzadores abridores Mark Buehrle y Carlos Zambrano, así como el cerrador Heath Bell que llegó desde los Padres de San Diego donde salvó 43 juegos en el 2011. Buehrle, Zambrano y Bell se unirán a Josh Johnson, Aníbal Sánchez y Ricky Nolasco, para completar un pitcheo de nivel.
El aspecto más débil del equipo lo vemos en el relevo que antecede al cerrador estelar. Aquí tienen a varias figuras jóvenes con talento, pero sería muy beneficioso que el dominicano Juan Carlos Oviedo (antes Leo Núñez) reciba el permiso de entrada a Estados Unidos para incorporarse a los Marlins. Si así sucediera, Oviedo sería el preparador de mesa del cerrador Bell, fortaleciendo este renglón más vulnerable.
Los peces también firmaron al torpedero dominicano José Reyes que llegó desde los Mets de Nueva York, donde en el 2011 ganó la corona de bateo de la Liga Nacional. La adquisición de Reyes debe mejorar tanto la ofensiva como la defensa del equipo, pues el dominicano es un mejor torpedero que Hanley Ramírez, quien pasará a la antesala, movimiento que también pudiera ayudarlo a consolidar su ofensiva.
Emilio Bonifacio, que demostró la pasada campaña ser un pelotero que ocupa con acierto varias posiciones, incluyendo los jardines, es el preferido por el piloto Ozzie Guillén para comenzar en el bosque central.
Con Zambrano y los problemas de indisciplina que tuvo dentro y fuera del terreno con los Cachorros de Chicago, Guillén debe ser una pieza fundamental para lograr que el pitcher mejore su temperamento y se concentre en su trabajo.
Son varios los factores que ubican a los Marlins como fuertes aspirantes a la batalla para ganar la División Este de la Liga Nacional.
Los peces tienen una buena línea central con John Buck como receptor titular, Bonifacio en el jardín central y la combinación del venezolano Omar Infante y Reyes alrededor de segunda. Su rotación abridora es más que digna, así como tienen a un cerrador de clase en Bell. Su ofensiva es respetable y combina tacto, poder y velocidad, al contar con Reyes, Bonifacio, Ramírez, Gaby Sánchez, Logan Morrison, Mike Staton, Buck e Infante.
Si las lesiones no afectan a jugadores clave, los Marlins deben disputar la corona de la Liga Nacional junto a los Filis de Filadelfia y Bravos de Atlanta, sin menospreciar a los Nacionales de Washington que también han reforzado su equipo.
Los Marlins podrían sumar otra adquisición, la del jardinero cubano Yoennis Céspedes, que está esperando por el permiso para firmar como agente libre. Céspedes es un jugador de gran talento y ojalá pudiera subir directo a las Mayores con éxito sin pasar por la granja. Pero considerando el poco fogueo que tienen los peloteros cubanos frente al pitcheo profesional, es posible que Céspedes necesite aclimatar un poco más su ofensiva con la variedad de envíos que utilizan los lanzadores de Grandes Ligas.



























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