Aunque la inmigración no figura entre las primeras preocupaciones de los votantes hispanos, es un tema emocional que influencia su imagen de los candidatos. La drástica retórica de Romney contra los indocumentados latinos en los recientes debates republicanos hacen que muchos latinos piensen este hombre no nos quiere nada.
Mi opinión: si Romney gana la nominación republicana, tendrá que hacer algún cambio drástico para ganar el voto hispano. Moderar su discurso y decir que su padre nació en México donde estaba su familia de misioneros mormones no será suficiente: hay demasiado metraje de TV donde aparece criticando a los trabajadores hispanos indocumentados y a sus hijos.
Romney podría elegir al senador republicano Marco Rubio, de Florida, como compañero de fórmula, con la esperanza de captar el voto hispano. Pero eso no funcionará: Rubio se opone a una reforma inmigratoria, está en contra de la Dream Act, y ha apoyado la draconiana ley inmigratoria de Arizona. Salvo entre los votantes cubanoamericanos, serán pocos los latinos que lo vean con simpatía.
La mejor carta de Romney para ganar el voto hispano sería elegir al ex gobernador de Florida Jeb Bush, que es popular en Florida y ayudaría a los republicanos a ganar el estado, habla español fluidamente, está casado con una mexicana, y es mucho más moderado que Romney y Rubio en materia inmigratoria.
Como están las cosas ahora, Romney no puede derrotar a Obama. Sólo un empeoramiento de la economía puede derrotar a Obama.
Twitter: @oppenheimera



























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