Cansado de rodar y rodar por los típicos antros de Sobe, Jerónimo llegó a la conclusión que abriría un bar adonde la gente pudiera llegar para tomar unos tragos y charlar hasta las últimas horas de la noche sin quedarse sordo ni ronco, compitiendo con los decibeles de la música. Andando se topó con este local de 2,400 pies cuadrados en el punto más al sur de La Playa –en pleno auge ahora– ideal para sus propósitos. Ni corto ni perezoso, remodeló el espacio al estilo de un informal bar de barrio para todos los que como él gustan de tomar unos tragos, relajados, sin mucha bulla ni tantos artefactos tecnológicos.
Quedó tan a gusto con los resultados de su inversión que no ha vacilado en advertir, explícitamente, en un anuncio en la entrada del local, que quienes pongan un pie en este hangar no podrán partir fácilmente; tendrán que enfrentar las mismas dificultades de los personajes de El angel exterminador, la película de Buñuel, ya sea por sus encantos o por lo difícil que es llegar a la puerta cuando verdaderamente está repleto hasta el tope. Lo cierto es que muchas personas prefieren el ambiente de un bar al de un club, por lo que la gerencia se ha esmerado en que el sitio sea acogedor, con decorado minimalista, detalles industriales y música agradable, programada por los dj’s Gunars, Eyal Agai from Pirate Stereo and DJ Rueny, con atinada selección y el volumen adecuado, y, sobre todas las cosas, una oferta completa y variada de vinos, cervezas, licores y bebidas alcohólicas fuertes como plato principal.
“¡Finalmente, un local en este lado de La Playa con bar completo, música suave y que cierre tarde para recibir a los amigos!”, destaca su dueño y creador Jerónimo Hirschfeld.
Indudablemente, uno de los atractivos fuertes de cualquier barra es la coctelería; consecuentemente, la casa ha diseñado una carta de cocteles exclusivos para seducir a los bebedores, como el Jeronimo’s Punch (vodka Zu Bison Grass, St. Germain, zumo de limón fresco con menta y ginger ale), el Octopus’ Garden (ginebra Death Door, pepinillos, rodajas de limón verde, azúcar y menta), además del Azúcar Morena (Johnny Walker etiqueta negra, soda crema, azúcar moreno y limón verde) y el Platino Fizz preparado con José Cuervo Platino, crema de casís y cerveza de jengibre.
No hay nada mejor para presentarse que hacer una fiesta para los vecinos del barrio, por eso, este viernes 13, los residentes del Flamingo y también todos los que no respeten la superstición que acompaña al número y el día están invitados. Las copas van por la casa de 11 p.m. a medianoche, con cocteles preparados con vodka Russian Standard, vodka Pinnacle y cerveza Stella de barril. Próximamente, el bar ofrecerá un Happy Hour, pero la hora aún no ha sido precisada.
“Se está bien en este lugar; es agradable, acogedor y sin muchas pretensiones; sobre todas las cosas, se puede conversar relajadamente, que es lo que importa a la hora de estar con amigos o cuando una anda de cacería”, comenta Yadira Fernández, una residente del área que festeja la apertura del bar en el barrio. Todo parece indicar que esta idea ha tenido muy buena acogida pues Jerónimo se ha animado a abrir un segundo establecimiento en Brickell en las próximas semanas.
El lugar es ideal para juntarse con amigos en un contexto más cálido e íntimo a saborear unos tragos y conjugar el verbo hasta agotar todos los temas. Aún es muy pronto para hacer predicciones, pero algo me hace pensar que si se mantiene fiel al concepto bien podría convertirse en aquel ficticio bar Esperanza de Río que dio título a la famosa película del mismo nombre. Al menos, desde ya, contamos con la premisa de que será el último que cierra.•
Jerónimo’s Bar, en el 814 First St. (South Point), Miami Beach. Estacionamiento público disponible en los alrededores. Abierto de lunes a domingo de 6 p.m. a 4:30 a.m. Para más información, visite www.jeronimosbar.com o llame al (305) 397-8382.



























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