Antes de que salga el sol, Chuck Linderman ha comenzado su sesión diaria de ejercicio en el club de remo de Alexandria, Virginia: 30 minutos dando fuertes tirones a una máquina de remar, la misma cantidad de tiempo levantando pesas, y 30 minutos pedaleando en una bicicleta estacionaria. Hace ejercicio hasta quedar empapado de sudor. Linderman está entrenándose para la carrera más importante de su vida: la de escapar del mal de Parkinson.
Linderman es uno entre el millón de estadounidenses afectados por esta enfermedad neurodegenerativa, que mata las células del cerebro responsables de la capacidad de movimiento del cuerpo. El diagnóstico ocurrió hace seis años, cuando su esposa notó que el brazo derecho se movía de una forma extraña y que le costaba trabajo abrocharse el botón superior de sus camisas de vestir. El médico de cabecera recomendó ver a un neurólogo.
Al hombre le tomó menos de 15 minutos hacer el diagnóstico, dijo Linderman, de 64 años.
Remar ya jugaba un papel importante en su vida. De modo que su respuesta al mal de Parkinson fue inmediata. Combatirlo con lo que sabe hacer: ejercicio arduo.
¿Cuál es la alternativa? ¿Acabar inválido?, dijo Linderman, quien se retiró hace dos años de su empleo como director de una asociación de compañías de electricidad.
Se sabe hace mucho tiempo que el ejercicio de cualquier tipo es beneficioso contra el mal de Parkinson. Antes de que se desarrollaran medicamentos efectivos en la década de 1960, los pacientes mejoraban con cualquier tipo de ejercicio, incluso el simple acto de doblar la ropa recién lavada, según explica Michael Okun, director médico nacional de la Parkinsons Foundation (Fundación contra el Parkinson).
Aunque la farmacopea actual ofrece a los pacientes medios efectivos para aliviar la enfermedad desde temprano, la mayoría de los medicamentos tienen fuertes efectos secundarios, que van desde náusea a problemas con la memoria.
Gran parte del régimen de Linderman -bicicleta y remo a diario y levantamiento de pesas dos veces por semana con un entrenador personal- es el tipo de régimen de ejercicio que tiene intrigados a los investigadores. Hay pruebas de que desafiar los músculos por medio de movimientos repetitivos de resistencia muy por encima de la zona de confort del individuo puede disminuir ciertos síntomas.
Estudios preliminares muestran que, después de ocho semanas de montar bicicleta tres veces por semana a una velocidad suficiente para sudar y elevar un poco la frecuencia cardiaca, algunos pacientes pueden recuperar gran parte de su movilidad por casi cuatro semanas. Después de eso, el adelanto se pierde a menos que el paciente empiece de nuevo a hacer ejercicio.
Michael J. Fox Foundation for Parkinsons Research (la Fundación Michael J. Fox para Investigaciones del Parkinson) ha invertido cerca de $3 millones en investigaciones sobre el ejercicio físico. Las mismas se centran en buscar cuál es el más efectivo.
Sabemos que se necesita sudar, dijo Okun. Pero no sabemos exactamente qué tipo de ejercicio es el más efectivo, su frecuencia óptima, o cuáles son los beneficios a largo plazo.



























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