Un solo round.
A eso se redujo toda la actuación en el año pasado de Guillermo Rigondeaux, quien ha tenido que hacer acopio de paciencia y energías para no perder la concentración e intentar salir airoso en un combate que se pospuso una y otra vez por causas ajenas a los boxeadores y cercanas a los males que aquejan al pugilismo en estos tiempos.
Luego de varios meses de espera y largas negociaciones, el cubano subirá este viernes al cuadrilátero del Palms Casino and Resort de Las Vegas para cruzar guantes con Rico Ramos, e intentar arrebatarle la corona de las 122 libras que otorga la Asociación Mundial del Boxeo (AMB).
El combate será transmitido a todo el país por la cadena Showtime.
Sí, ha pasado tiempo, pero las ganas de vencer y el enfoque siguen siendo los mismos: este viernes 20 regreso de allá con el título de campeón, expresó Rigondeaux, de 31 años, poco antes de partir para su compromiso. A Ramos le va a durar poco la faja. Así que la mire bien de aquí al momento de la pelea.
Ese sentimiento de confianza en el triunfo parecen compartirlo la mayoría de los medios de prensa y los expertos, que no han olvidado la manera en que Ramos (20-0, 11 KO) derrotó el pasado verano al japonés Akifumi Shimoda, quien al momento de ser sorprendido en el séptimo asalto por un gancho de izquierda, había ganado la mayoría de los asaltos y se encaminaba hacia una victoria sin sobresaltos.
Y aunque el récord de Rigondeaux (8-0, 6 KO) no dice mucho, lo cierto es que Ramos tampoco ha enfrentado salvo el nipón- a rivales de mucho nivel. A pesar de todo, el campeón defensor es un oponente que saca rápido las manos y no perdonaría el más mínimo lapso del doble titular olímpico.
A decir verdad, no he visto casi nada de las peleas de Ramos, agregó Rigondeaux, cuya última pelea fue un triunfo por nocaut en marzo pasado en Irlanda ante Willie Casey. Yo no miro tanto al contrario, sino que encima del ring me voy adecuando a lo que trae. Nada de lo que pueda presentar me va a sorprender.
Para evitar cualquier sorpresa, Rigondeaux ha sumado más de 100 asaltos de sparrings con guerreros locales y, entre ellos, con el prometedor cubano Hayron Socarrás, quien ha asistido a una verdadera escuela en esas sesiones de entrenamiento en el gimnasio Lucky Strike en Hollywood, Fort Lauderdale.
El entrenamiento ha estado supervisado por el técnico Ismael Salas, quien ha finalizado la transición de los últimos rasgos de pugilismo amateur en Rigondeaux hacia una plenitud como profesional.
Yo no diría eliminado todo el equipaje amateur, porque Rigo tiene unas condiciones excepcionales, sino que lo he combinado con lo mejor que puede ofrecer el boxeo profesional, explicó Salas. Ahora se mueve mejor, utiliza las piernas de manera más inteligente, entra y sale al intercambio con mayor rapidez y contundencia. Todo esto se verá el viernes en la noche. Ramos es un buen boxeador y le doy mérito, porque nunca perdió la concentración ante Shimoda, pero Rigo está en otra liga.
Tan confiado está Rigondeaux de su éxito que ya mira al futuro oponente.
No es un secreto que quiero a Nonito Donaire o al que sea, pero no es tan fácil como parece, apuntó el santiaguero. Quiero ver quién tiene el valor de pelear conmigo, porque todos los 122 libras se me esconden. A mí, el que me busca, me encuentra.




























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