Ya se han cumplido dos años desde que la vimos por última vez en la carteleras, cuando interpretó a una madre muy especial en The Blind Side, el filme por el que ganó el Oscar a la Mejor Actriz. Luego vinieron tiempos muy difíciles, con un divorcio magnificado por la atención pública y la casi inmediata adopción de un bebé.
Ciertamente, las cosas se han tranquilizado para Sandra Bullock y aunque aclara desde un primer momento que no hablará de aquellas cosas que hicieron la delicia de la prensa amarillista, no tiene inconvenientes en compartir qué fue lo que la llevó a encarnar a otra mamá, aunque muy diferente, en Extremeley Loud and Incredible Close, el nuevo filme de Stephen Daldry que recién esta semana se puede ver en Miami. La verdad es que no tuve ningún apuro en volver a filmar; estaba muy feliz siendo simplemente mamá, explica. Esa es mi prioridad en esta etapa de mi vida. Por eso, para que volviera a trabajar, tenía que ser una oportunidad asombrosa, no sólo para mí sino también para mi hijo. Los dos la pasamos muy bien haciendo esta película. Ya mi vida no pasa por ser una actriz egocéntrica que la está pasando bien. Quería que la experiencia fuera disfrutable tanto para él como para mí y, afortunadamente, Daldry hizo que fuese posible, destaca.
El filme, basado en la novela de Jonathan Safran Foer, cuenta a través de la mirada de un niño los eventos del 11 de septiembre en Nueva York, algo que a Bullock le pegó muy de cerca. Yo estaba allí cuando ocurrió, y desde donde estaba se podían ver perfectamente las dos torres. Por eso me impactó la forma en que el filme cuenta lo ocurrido a través de los ojos de Oskar y, de alguna manera, eso permite que tanto yo como el resto de la gente pueda realizar su duelo sobre lo que pasó. Creo que los adultos no nos permitimos hacer el duelo de la misma manera que los niños, pero es algo que a mí me parece muy importante. Hablar del tema hace bien para calmar la angustia, dice.
Aunque nació en Virginia y se pasó su infancia viajando por todo el mundo, Bullock reconoce que tiene una relación especial con Nueva York, la ciudad a la que Extremely Loud... rinde homenaje, y en donde ha vivido durante muchos años. Yo recuerdo como si fuera hoy el 11 de septiembre. Vi en vivo y en directo cómo el segundo avión se estrellaba contra las Torres Gemelas, y también vi cómo reaccionaba la gente, cómo unos se ayudaban a otros, rememora sin poder contener cierta angustia. En un segundo, la ciudad se unió para hacer frente a la emergencia de una forma que no hubiera ocurrido el día anterior. Nunca habían pensado que algo así podía llegar a pasar, pero cuando ocurrió, nadie se lo cuestionó y salió a ayudar. Tengo muchos recuerdos y emociones sobre ese día. Yo espero que nunca lo olvidemos, porque yo aprendí muchas cosas importantes ese día.
Afortunadamente, sus recuerdos no son sólo están relacionados con ese momento doloroso. Mi padre trabajaba dando clases de canto en Nueva York y por eso cuando era niña siempre veníamos con él desde Washington, dice nostálgica. Y también mi madre cantaba ópera allí muy a menudo. Mi primer recuerdo de la ciudad es de cuando mi mamá me llevó a ver All That Jazz a Broadway, y en ese momento decidí que quería ser bailarina, aunque nunca lo pude lograr. Entonces, teníamos un pequeño apartamento allí, un estudio, con una cocinita escondida dentro de un armario. Tirábamos colchones y dormíamos todos en el suelo.
Además de rodar en Nueva York, Sandra también disfrutó de compartir varias escenas con Thomas Horn, un expresivo niño de 12 años sin experiencia previa en el cine, quien ya se ha ganado el premio Critics Choice al Actor Joven por su labor en el filme. Uno siempre ruega que el niño con el que toque trabajar despierte en ti instintos maternales, revela Bullock. En el caso concreto de Thomas, él me ayudó mucho a que en la película se me viera frustrada, enojada y lastimada. Fue muy lindo construir una relación cinematográfica con él. Suelen decir que no hay que trabajar con niños ni con perros, y parece que yo siempre encuentro la forma de hacer exactamente lo contrario. Es que en realidad no tiene nada de terrible. Gracias a Thomas, pude mejorar como actriz en cada escena en que me tocó trabajar con él.•



























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