T ool significa herramienta, que para un bailarín puede ser una idea o concepto que use para crear su coreografía. Loot significa saqueo, pillaje de cualquier cosa, hasta de ideas. En inglés ambas palabras se pueden revertir si se leen al revés.
Ese es el concepto tras el título Tool is Loot ( La idea está saqueada) de la danza que ha creado Wally Cardona en la que dos solistas ensayaron sus danzas por separado y luego las unieron en un solo show. Se habían conocido en Nueva York y ahora, después de muchos años, se han unido para realizar este proyecto. El es bailarín coreógrafo descendiente de mexicanos y establecido en Brooklyn, Nueva York, y ella, la bailarina estadounidense Jennifer Lacey, que se instaló en París hace varios años. Ambos tienen una amplia experiencia en la danza.
El proyecto de Cardona era “pillarle” las ideas a diferentes expertos fuera del mundo de la danza. Para que el experimento fuera completo y controlado le pidió ayuda a Lacey, a quien volvió a encontrarse en una reunión en Moscú, quien realizó el mismo experimento en Francia. Al final de un año se reunieron y el resultado es lo que traen ambos al Teatro Colony de Miami, la noche de este sábado 21 de enero, bajo el patrocinio de Tigertail Company que dirige Mary Luft.
“Estaba bromeando acerca de que tool y loot eran la misma palabra al revés y si uno hace looting, está llevándose lo que tiene el otro”, dice Cardona. “Por eso quise desarrollar mi proyecto con siete expertos en sus campos. Lo que les ‘saqué’ fue que me dijeran lo que ellos querían ver en mi coreografía; Lacey hizo lo mismo con siete expertos en Francia”.
Estos especialistas iban desde una astrofísica a un artista visual, que practicaron cada uno por una semana con cada bailarín por separado. Incluían entre otros, las especialidades de arquitectura, vinos, edición de cine, venta de equipos médicos, escultura, ópera, crítica de arte, activismo social. “Yo trataba de hacer lo que estas personas –que no son coreógrafos– querían que yo hiciera, después de bailar lo que llamé mi ‘solo vacío’ ”, explica Cardona.
“Hablamos de lo que vieron, pero era muy difícil para ellos expresarlo, porque no eran bailarines. A la astrofísica no podía hacerla hablar”, confiesa el coreógrafo. Pero ella tenía una imagen en la cabeza de lo que debería ser la danza, y pidió que le mostrara lo que ella consideraba “la belleza”. Como réplica, Cardona quiso que fuera ella la que le hablara de la astrofísica. Sus conceptos eran sobre el tiempo, el espacio y la luz, lo que el bailarín consideró extraordinario, ya que eran las mismas experiencias con las que se encontraba al bailar: el tiempo, el espacio y la luz. Se dio cuenta entonces de que eran lenguajes distintos, pero con el mismo objetivo.
“No creemos que lo que hacemos es mejor que lo que hacen otros, pero es interesante observar lo que piensan. Nosotros hemos hecho cosas que otras personas consideran importantes, pero no estamos interesados en ser maestros coreógrafos”, apunta Cardona, “sino en el cambio, en una nueva experiencia, para nosotros y para la gente involucrada en este proyecto”.



























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