Larry Harlow ya había escuchado los contagiosos sonidos de la música latina en su natal Brooklyn cuando la escena musical habanera le cambió la vida para siempre. “Yo era un judío solo, sin trabajo y sin dinero en La Habana”, recuerda Harlow sobre su experiencia a finales de la década de 1950 cuando fue estudiante de la Universidad de La Habana. Eso no impidió que el joven pianista disfrutara de las orquestas de entonces, como la Aragón y el conjunto Roberto Faz.
“Faz era el único sonero blanco que había en ese momento; fuimos muy amigos”, cuenta Harlow, que también asistió a las clases del ensayista y etnógrafo Fernando Ortiz.
“Yo estudiaba piano, pero estaba más interesado en la historia de la música”, recuerda Harlow, él mismo una leyenda de la música afrocubana y del jazz latino en Estados Unidos, miembro fundador de la Fania All Stars y una de las figuras con más rico anecdotario sobre la trayectoria de esos ritmos desde las calles de Brooklyn, Queens y el Bronx hasta los escenarios internacionales.
“Hoy ya no toco en Nueva York, sino en el mundo”, comenta Harlow recordando que en los años 70, en esa ciudad, había 200 clubes latinos, en los que hacía a veces tres shows diarios, y hoy sólo hay uno.
El público de Miami va a tener el privilegio de ver a Harlow conducir una orquesta de 45 músicos esta noche en el Arsht Center, en el estreno en la Florida de su composición La raza latina: A Salsa Suite, grabada en 1978, y estrenada en vivo en el Lincoln Center en el 2010 con Rubén Blades como cantante.
“En esa ocasión le dije a Rubén, que es una estrella: ‘No hay mucho chavo’, y me respondió: ‘Quiero cantarla porque cuando trabajaba en la Fania, tú eras el único que me daba un chance para cantar’ ”, recuerda Harlow, celebrando que la sala del Lincoln Center, que tiene capacidad para 10,000 personas, recibió en ese concierto a 16,000.
Para el estreno de Miami, Harlow ha reunido una impresionante lista de músicos para interpretar los cuatro movimientos de La raza latina, que traza a su vez el recorrido de los ritmos africanos desde Africa hasta el Caribe, para seguir rumbo a Nueva York en los años 50 y 60 y, por último, hacia El futuro, espacio musical que Harlow imaginó cuando escribió la letra de la suite junto con el cantante y compositor cubano ya fallecido Rudy Calzado.
“Es una pieza muy fuerte, que dura una hora y 20 minutos, con letra en inglés y español”, adelanta Harlow, indicando que incluye fragmentos de la música de Tito Puente, y un número de Arsenio Rodríguez, La cartera, “una pelea” para que brillen los violines que se extiende por 20 minutos.
Justamente por ser “fanático” de Arsenio Rodríguez, “el ciego maravilloso”, llegaron los colegas de Harlow a llamarlo “el judío maravilloso”. “En 1974 estábamos tocando La cartera y, en eso, Junior González, el cantante de mi banda en ese momento, dijo: ‘Y ahora viene el maravilloso… el judío maravilloso”, recuerda Harlow sobre el origen del apelativo.



























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