Después de la dolorosa derrota ante su público a manos de los Buck, el Heat intentará (11-5) esta noche (7:30 p.m.) en el American Airlines Arena retomar la senda del triunfo cuando enfrente al antiguo equipo de LeBron James, los Cavaliers de Cleveland.
Es muy probable que los Cavs paguen los platos rotos de la caída del equipo de Miami, que con un día de descanso seguro saldrá a la cancha con la llama encendida desde el mismo salto inicial.
Este será el último encuentro de una serie de cinco juegos consecutivos en casa, ya que el miércoles saldrá a jugar en Detroit, aunque el viernes vuelve a casa para recibir la esperada visita de los Knicks de Nueva York.
Dwyane Wade se encuentra prácticamente recuperado y podría reaparecer hoy, pero en vistas que los dos primeros rivales no son tan fuertes el Heat podría dejarle descansar para que regrese el viernes contra los Knicks en mejor condición. Aunque conociendo a D-Wade sabemos que intentará hacer todo lo posible para volver cuanto antes a la cancha.
Con la derrota del domingo se rompió la racha de juegos consecutivos ganados por Miami sin su estelar escolta y encendió de nuevo las alarmas, al estimarse que fue un juego botado por el propio Heat, que curiosamente vuelve a demostrar que le juega mejor a los fuertes que a los débiles.
Aunque en verdad los Bucks no tenían nada de débiles. Si se analizan los rivales que le han ganado al Heat todos tienen un denominador común: son equipos atléticos y rápidos, que juegan duro y defienden muy bien.
Ante el equipo de Milwaukee al Heat parece que le pasó factura el cansancio y las continuas pérdidas del balón.
“Cuatro juegos en seis días es una semana ocupada, pero eso no es excusa”, dijo el entrenador de Miami Erik Spoelstra. “Ofensivamente nosotros no cuidamos la pelota y perdimos 11 posesiones por descuidos nuestros”.
En eso también estuvo de acuerdo Chris Bosh, quien anotó 23 puntos, pero tuvo ocho de los 22 turnover del Heat.
“Hay días en que no sale, tuvimos demasiadas pérdidas del balón”, comentó Bosh. “Creo que teníamos suficiente en el tanque y que ese no fue el problema, sino el cuidado de la pelota”.
Pero LeBron James, quien anotó 28 puntos y tomó 13 rebotes, su más alta cifra desde que llegó a Miami, no opina lo mismo, sino que culpa al cansancio.
“Fue un duro regreso a la cancha en menos de 24 horas, sobre todo contra un equipo como Milwaukee”, señaló James. “Al entrar suponíamos que nos quedaba un poco de energía, pero no teníamos ninguna”.
Este martes ante un equipo de Cleveland, que ha perdido sus últimos tres partidos, los jugadores de Miami tienen la oportunidad de redimirse y mostrar que lo ocurrido es otro resbalón en este tortuoso camino al título.



























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