El entrenador del Real Madrid Jose Mourinho prácticamente ha perdido todo el crédito, después de la última derrota a manos del Barcelona en el partido de ida por la Copa de Rey, y no son pocas las voces que claman su salida del club blanco al final de la temporada.
Este miércoles el técnico portugués tiene una oportunidad de oro para acallar esas voces si su equipo logra eliminar al Barça por la Copa del Rey, para ello tendrá que derrotarlo en el Camp Nou con un marcador que iguale o supere el 2-1 de la ida, por lo que el Madrid tendrá que marcar al menos dos goles.
Para lograrlo sólo tiene una opción, alinear de una vez por todas a un equipo ofensivo y renunciar a sus esquemas ultraconservadores, que sólo le han llevado al fracaso ante su más enconado rival.
Para nadie es un secreto que la mejor defensa es un buen ataque y el Madrid cuenta con elementos capaces de revertir la situación sólo falta que el bueno de Mou los ponga de entrada.
Y es que para ganarle al Barça hace falta un medio campo que sepa qué hacer con la pelota, y ahí los mejores son Alonso, Ozil y Kaká. Con ellos suministrando balones, será más fácil que Cristiano, Benzema e Higuaín puedan cumplir con su función de hacer goles.
Para cuidar sus espaldas deben jugar los mejores defensas, sin inventar. Con Marcelo por la izquierda Ramos y Pepe en el centro, y Arbeloa en la derecha. Si pone a Carvalho, puede mover a Ramos a la derecha y punto.
Casillas tendrá la misión imposible de mantener a su portería a cero y los suplentes, Diarra, Callejón, Varane deben estar listos. No creo que este sea un partido para Albiol, ni Altintop, ni Sahin, ni Granero, quienes han visto muy pocos minutos esta temporada y los clásicos, Sr. Mourinho, no son para inventar.
El fútbol pierde si el Madrid no gana, porque los clásicos ya no serán lo mismo. El monólogo del Barça y el resultado de siempre es muy bueno para sus seguidores, pero sin dudas si no hay rivalidad, se pierde el interés, sobre todo si lo que se aprecia es un bochornoso espectáculo de patadas con Pepe como solista.
Ojalá me equivoque, pero no creo que Mourinho se atreva a tanto, su miedo a ser goleado lo invita a un nuevo fracaso y a su discurso cada vez más hueco, lleno de palabras que poco o nada tienen que ver con el fútbol y otra vez los culés sacaran esa graciosa pancarta de “Mou, cómo se ve por la tele”.
Si el Madrid es eliminado en la Copa, todavía le queda La Liga, donde son líderes indiscutibles, y una Champions, que bien pudiera ganar por 10ma vez, si el Barça se lo permite.
Tal vez gane los dos torneos, tal vez ninguno o quizás de nuevo logre otro título. Si ocurre lo primero, que es lo menos probable Mourinho podría quedarse, si gana uno se marcharía y si no gana nada tendría los días contados, sobre todo porque a sus socios y aficionados no les gustan ni sus tácticas , ni sus formas.
Además parece que gracias a sus malas artes ha provocado fenómenos tales como dividir el vestuario blanco, que su público le pite en el Bernabéu, que la prensa madridista esté en su contra y que la figura del Barcelona crezca aún más.
De cualquier modo a este capataz, devenido en entrenador de fútbol, no se le puede quitar el mérito de tener atemorizados a todos en un club tan grande, ni de saber imponer su filosofía defensiva en un equipo que nunca ha tenido esta faceta como virtud.
Incluso ha logrado llevar a sus seguidores, que cada vez son menos, a pensar que es un gran técnico y que sólo le ha faltado un poco de suerte.
No hay dudas que es un personaje, que ha mediatizado el balompié gracias a sus logros en un pasado muy reciente y que ahora, presa de su soberbia, ha tirado por la borda.
La vuelta de la Copa del Rey le brinda al DT del Madrid esa ocasión que no se merece, por que pese a todo sigo pensando que de señor no tiene nada y que de fútbol sabe bien poco.



























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