Mi opinión: Estados Unidos recién está empezando a salir de las guerras de Irak y Afganistán y de una severa recesión económica, y Obama está intentando generar un clima de normalidad que le será crucial para ganar las elecciones de noviembre. Dirigir la atención publica a un conflicto armado que se libra en la frontera no encaja en esa narrativa, especialmente en un año electoral.
Pero vivir en la negación no ayudará a resolver los problemas económicos y sociales que están trayendo consigo las guerras de los narcos en México y América Central. Como lo han pedido repetidamente los ex presidentes de México, Brasil y Colombia, es hora de abrir un debate sobre la posibilidad de legalizar la marihuana, y utilizar esos recursos para financiar programas de educación y rehabilitación que hagan disminuir la demanda norteamericana de drogas más dañinas.
Otra cosa que me sorprendió en su discurso, centrado en la creación de empleos en Estados Unidos, es que Obama sólo hizo una mención pasajera sobre “las Américas”, una de las regiones del mundo que más están creciendo, que ofrece una oportunidad única para aumentar las exportaciones norteamericanas, y que además está a la vuelta de casa.
Hay que reconocer que Obama tiene mejores posturas sobre temas latinoamericanos y mundiales que sus críticos republicanos, como lo hemos señalado tantas veces desde esta columna. Pero ignorar la guerra que se libra al lado, y ser incapaz de presentar un plan ambicioso para incrementar los lazos económicos con México y el resto de América Latina, no va ayudar a sus países vecinos, ni a la creación de más empleos en Estados Unidos.
Twitter: @oppenheimera



























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