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La “moralidad” de la huelga de hambre

 

Con razón hay mucho duelo por la muerte del preso cubano Wilman Villar. Aunque parece que murió de inanición, piden investigar más las circunstancias del deceso.

Se recurre mucho a la huelga de hambre como instrumento de protesta y presión. No parece inmoral abstenerse de alimento por unos días.

Ahora bien, una huelga de cincuenta días equivale a suicidio. El quinto mandamiento de la Ley de Dios, “no matar”, incluye “no matarse”.

La Iglesia ha beatificado y canonizado a muchos mártires. Entre éstos no se encuentran huelguistas de hambre; no cualifican por muy digna que sea la causa que los motivó.

De modo que no se debe glorificar a quien muera en esa huelga, pues podría parecer que su muerte se propone como modelo a imitar. No es una muerte ejemplar. Cada cual muera cuando le llegue su hora.

Es inmoral la huelga que ponga en peligro la salud. Somos administradores de la vida recibida, no dueños.

Eduardo M. Barrios, S.J.

Miami

El Nuevo Herald

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