Estoy muy de acuerdo con el escrito del Enrique Padrón titulado La Iglesia y el nuevo crimen en Cuba [Correo, 24 de enero].
Y al igual que el autor, me pregunto y le pregunto a la alta jerarquía de la Iglesia Católica qué piensa de la muerte reciente del disidente cubano Wilman Villar Mendoza. ¿Qué piensa el Vaticano? ¿Qué piensa el Papa de este nuevo crimen solo a unos kilómetros de donde irá a oficiar una misa a su llegada a Santiago de Cuba?
¿Cómo Su Santidad el Papa va a entrevistarse con los Castro, especialmente con el dictador Fidel Castro, que ha sido excomulgado de la Iglesia Católica hace ya muchos años? Dudo que en esta entrevista con los tiranos de Cuba el Papa vaya a mencionar siquiera los nombres de Wilmar, Zapata Tamayo y la más grande de las Damas de Blanco, Laura Pollán, que fue hospitalizada y de allí salió en una caja fúnebre.
¿Se reunirá el Santo Padre con los disidentes, se reunirá con la viuda de Wilman Villar? ¿Se reunirá con algunas de las Damas de Blanco, nuestras Marianas Grajales de este tiempo? Lo dudo y espero no ofender a nadie con mis humildes letras.
Antes de sentarse a la diestra de los Castro, unos asesinos que tienen a nuestro pueblo esclavo desde hace 53 años, el Papa debe pensar en cuántos padres, esposas e hijos han tenido que llorar en silencio la muerte de un ser querido a manos de los Castro. El viaje del Papa a Cuba no traerá a ese pueblo ni libertad ni la paz que tanto necesita.
Alicia Morales
Miami





























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