El Partido Comunista de Cuba abrió el sábado la primera Conferencia Nacional de su historia con fuertes llamados a apoyar las ambiciosas reformas económicas de Raúl Castro, combatir la corrupción y fortalecer las relaciones con las masas y la juventud.
Pero no hubo noticia inmediata alguna sobre los puntos clave en el orden del día de la Conferencia, como por ejemplo el apoyo a una propuesta de Castro de limitar los términos de gobierno a dos períodos de cinco años, que no lo obligarían a renunciar hasta que no cumpla los 89 años.
Tampoco se mencionó en el primer día de la Conferencia de dos días si habría cambio alguno en la alta dirigencia del partido, lo cual podría dar una pista sobre quién pudiera convertirse en la primera persona en gobernar Cuba desde 1959 que no se apellide Castro.
Se espera que Castro se ocupe de esos asuntos el domingo, cuando clausure la reunión cerrada a la prensa de 811 delegados en un centro de conferencias de La Habana, presidida por un cartel con una cita de su hermano Fidel Castro: El Partido es hoy el alma de la Revolución.
La televisión cubana mostró el sábado breves videos de delegados haciendo un llamado a apoyar las reformas de Castro, fortalecer la unión interna del partido y sus vínculos con el pueblo y con la Unión de Jóvenes Comunistas y la lucha contra la corrupción.
Castro llamó a la Conferencia a alinear firmemente a los miembros del partido detrás de las reformas económicas aprobadas en abril durante un Congreso del partido, el tipo de reunión más importante de los comunistas. Las conferencias generalmente se ocupan de asuntos internos.
Su segundo al mando en el partido y el gobierno, José Ramón Machado Ventura, abrió el sábado la Conferencia señalando que su objetivo principal era asegurar que los acuerdos a los que se llegó en el Congreso sobre las reformas no se convertirá en letra muerta.
Tratando de actualizar una economía estancada por sus controles centrales estilo soviético, Castro está recortando los gastos estatales, permitiendo más empresa privada, arrendando tierras estatales no cultivadas a los campesinos y levantando la mayoría de las restricciones a la venta de autos y viviendas.
Castro advirtió recientemente que los cubanos no deberían hacerse demasiadas ilusiones con respecto a la conferencia. Y 30 personas consultadas en La Habana por la agencia de noticias EFE dijeron que no estaban prestando atención al evento.
Pero eso no ha impedido que algunos observadores especulen que cualquier cambio a la alta dirigencia del partido --el Buró Político, de 15 miembros-- que podría ser aprobado en la primera Conferencia desde la fundación del partido en 1965 podría dar una pista de quién sería el sucesor de Castro.
Ser el posible tercero al mando en Cuba es una etiqueta peligrosa, y muchos han acabado tronados. Entre ellos están Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque.
El partido está consagrado en la Constitución de Cuba como la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia [ ] la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.
A pesar de la ambiciosa descripción, las reuniones del Partido Comunista tienden a ser eventos rígidamente planeados por adelantado, en los que no se dice nada que no se haya aprobado anteriormente, no se cuestiona nada y todo se aprueba por unanimidad.
Los delegados a la Conferencia del fin de semana tienen ante sí un Documento Base de 101 puntos que llama a poner a más jóvenes, mujeres y negros en altos puestos y a una mayor tolerancia hacia los gays.
Otros puntos se refieren a la necesidad de impedir que los funcionarios del partido intervengan demasiado en los asuntos cotidianos del gobierno, mejorar los generalmente tiesos medios de prensa oficiales, y permitir más críticas al sistema.
No se trata de una tarea coyuntural, sino algo que debe constituir parte esencial y permanente de nuestro actuar, como garantía de que el Partido Comunista de Cuba estará siempre a la altura de los retos de cada momento histórico, señaló Machado Ventura.
Pero la Conferencia no podrá abarcar todos los temas esenciales, y tendrá que centrarse en los esenciales para el trabajo cotidiano del partido, añadió Machado Ventura, de 81 años, en su discurso inicial.
Ni Machado Ventura ni el Documento Base mencionaron las reformas más amplias que otros cubanos buscan, desde ultraizquierdistas a favor de darle a los trabajadores el control directo de fabricas, hasta economistas que quieren más capitalismo y disidentes que buscan democracia.





























Mi Yahoo