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ANDREW F. PUZDER: Un ataque al sistema de la libre empresa

 

Si nuestra nación desea superar el estancamiento económico y mantener el sueño americano al alcance de futuras generaciones, necesitamos elegir un presidente que reconozca la energía y creatividad de nuestra gente y el increíble potencial de nuestro sistema de libre empresa. Necesitamos alguien que haya trabajado en el sector privado y visto su potencial de primera mano; alguien que reconozca que las soluciones tramadas por el gobierno jamás se compararan a las acciones pragmáticas del los empresarios estadounidenses cuyo trabajo mejora sus vidas y crea empleos, seguridad económica y prosperidad para todos nosotros. Una carrera gubernamental no confiere esos conocimientos. Para reconocer el potencial de la libre empresa y realizarlo, a un momento dado, uno tiene que ser parte de ello.

Nada hace este punto tan claro como recientes ataques por parte de candidatos presidenciales republicanos al sistema de libre empresa. Increíblemente, estos ataques vienen durante un año electoral en que la recuperación económica es la máxima preocupación. Tal vez menos sorprendente, proceden de candidatos que han pasado la mayoría de sus carreras como funcionarios, académicos o consultores. Seguramente ellos reconocen que la libre empresa es la única manera de salir de nuestro deterioro económico. Sin embargo, han atacado a la propia naturaleza del sistema de libre empresa y la exitosa experiencia del gobernador Romney con Bain Capital. Quizás de mayor preocupación, sus ataques demuestran una inhabilidad de comprender cómo funciona realmente el sistema de libre empresa y lo que se requiere para recuperar nuestra vitalidad económica.

Nuestra vitalidad económica, de hecho el futuro de nuestra nación, están en juego. Los Estados Unidos se han convertido en la gran nación que es y representa un faro de esperanza para el mundo porque ha adoptado el sistema de libre empresa. Imagínese lo que sería de este país si no se hubiese adoptado.

Con el sistema de libre empresa, existe la posibilidad de fracasar. Hay innumerables historias de éxito económico que subrayan el potencial de fracasar para los empresarios. Nada motiva la toma de decisiones de mejor manera que el espectro y las consecuencias del fracaso. Sí, las empresas fallan, ellas entran en bancarrota y pierden empleos. Esto es cierto incluso para las compañías en las que firmas exitosas y sofisticadas como Bain Capital eligen invertir. A través del proceso, se presentan oportunidades para nuevos negocios con mejores productos, servicios o planes. Debido al proceso, empresas salen de la quiebra y alcanzan nuevos niveles de éxito, surgen nuevas industrias y se crean nuevos empleos. Para que esto ocurra, los empresarios tienen que tomar decisiones difíciles que pueden causar dolor a corto plazo, pero que pueden ofrecer éxito a largo plazo. Nuestra experiencia en CKE Restaurants y Hardee’s es un ejemplo de cómo esto puede funcionar para beneficio de todos.

Cuando nuestro equipo de gerencia tomó control en el 2000, CKE estaba punto de irse a la bancarrota. La marca de comida rápida Carl’s Jr. había pedido prestado demasiado dinero para comprar la marca de Hardee’s y los esfuerzos para mejorarla no estaban dando resultados. La comunidad inversionista pensaba que la junta directiva de CKE me había nombrado jefe ejecutivo porque era un abogado que podía vender la empresa o llevarla a la bancarrota. Nuestro equipo decidió que lo mejor era negociar con nuestros prestamistas para evitar la bancarrota, mejorar las operaciones y darle vuelta a la compañía. Hubo riesgos pero nos enfrentamos a ellos. Cerramos las puertas de cientos de restaurantes de bajo rendimiento y a menudo vendimos las propiedades para pagar nuestra deuda. Desafortunadamente, la clausura de los restaurantes dejo a miles sin empleo. Sin embargo, esto nos permitió ganar tiempo con nuestros prestamistas y emprender un camino hacia el crecimiento.

El Nuevo Herald

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