El artículo de Vicente Echerri Las Malvinas que no son argentinas [Perspectiva, 19 de enero] sorprende por la contundencia soberbia de su opinión y la tesis brutal que enarbola.
En efecto; si se piensa que las islas fueron tomadas en su momento manu militari por los ingleses, quienes echaron a patadas al gobernador y pobladores argentinos para suplantarlos por habitantes británicos, sostener que deben seguir perteneciendo a la corona británica simplemente porque sus ocupantes lo prefieren así, supone legitimar el uso de la fuerza y la violencia como constitutivas de derechos, lo que resulta paradójico y absolutamente inaceptable (echo a los que están y pongo gente mía; ¡y la gente mía dice que quiere seguir estando conmigo!).
Dicho enfoque llama incluso poderosamente la atención en estos momentos, no sólo porque desconoce los incontestados títulos de la Argentina al archipiélago, como sucesora territorial de España, sino también porque soslaya los sucesivos pronunciamientos de la ONU al respecto y la posición categórica (anticolonialista) de la casi totalidad de los países de Centro y Sudamérica (todos recientemente reiterados). Yendo aún más allá: hasta el propio gobierno de Estados Unidos acaba de calificar la presencia inglesa en las Malvinas como “una administración de facto” (sic).
Carlos Ernesto Ure
Buenos Aires, Argentina





























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