Cartas

  • Salir
  • Centro de Membresía

Pamplinas

 
 

Los candidatos republicanos Newt Gingrich (izq.) y Mitt Romney charlan durante un receso del debate celebrado en Jacksonville la semana pasada.
Los candidatos republicanos Newt Gingrich (izq.) y Mitt Romney charlan durante un receso del debate celebrado en Jacksonville la semana pasada.
Matt Rourke / AP

Poniendo en práctica un antiguo ritual político cuya frecuencia coincide sospechosamente con la época de elecciones, los candidatos republicanos Newt Gingrich y Mitt Romney han venido a Miami a la caza de votos. Las promesas hechas a la comunidad cubanoamericana son tentadoras. Gingrich jura usar todas las herramientas “no militares” contra el régimen de La Habana, mientras Romney –menos original– dice que ha llegado la hora de luchar “por la libertad de Cuba”. Nada nuevo bajo el sol. Es el viejo estribillo que se escucha desde hace décadas, repetido ahora por dos tartufos que se despedazan poco a poco en una batalla campal.

Lo triste no es que el speaker y el gobernador prometan el sol, la luna y las estrellas a los votantes cubanoamericanos. Lo escalofriante es que, a estas alturas, haya todavía por ahí alguien que aplauda y crea a pie juntillas estos juramentos que producen cansancio. No hay que ir a ninguna encumbrada universidad ni leerse una montaña de libros sobre el exilio, para percibir la escasa originalidad de ambos candidatos en el tema de Cuba. Ellos, simplemente, han desempolvado el libro de trucos de sus predecesores y están haciendo y diciendo las mismas cosas a las que ya acudieron otros experimentados aspirantes demócratas y republicanos.

Para decirlo de manera descarnada: sólo buscan asegurarse la nominación y, lógicamente, la presidencia, conscientes de que el voto cubanoamericano podría ser decisivo. Después, donde dije digo, digo Diego. De ellos lograremos, a lo sumo, gestos simbólicos y mucha retórica. Quizás haya quien se conforme con tan poco. Con tal de salir del presidente Obama, no faltará quien le entregue su voto a cualquier candidato republicano que llame dictadores a Fidel y a Raúl Castro. Ahí está el problema. Mientras regalemos los sufragios con tanta prodigalidad, gente como Gingrich y Romney continuará llegando a Miami para seducirnos a base de pamplinas.

Yoel Prado

West Palm Beach

El Nuevo Herald

Súmese a la discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Hemos incorporado un nuevo sistema de comentarios llamado Disqus. Esto le permite a nuestros lectores la opción de firmar lo que escriben utilizando su contraseña actual en El Nuevo Herald.com, su nombre de usuario de Facebook, Twitter o su cuenta en ElNuevoHerald.Disqus.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos