En el año 1961, en el pueblo El Cano, perteneciente al municipio de Marianao, Cuba, pueblo de monseñor Rodríguez Rosas, los milicianos de Castro mataron a tiros a un hombre joven de la raza negra por jugar silo en un tejar de la localidad. Todos los comercios cerraron y en muchas casas se pusieron crespones de luto.
Ahora solo se habla de la visita del Papa y de más de 600 cubanos que lo acompañarán en su viaje a Santiago de Cuba, lugar donde hace poco murió Wilman Villar Mendoza por defender sus principios. Por parte de la Iglesia Católica y de sus feligreses, ni una simple oración por la muerte de ese héroe. ¿Habremos cambiado?
Angel García Kloers
Miami



























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