La columna de Jorge Ramos Romper con Calderón [Perspectiva, 24 de enero] me hizo pensar por milésima vez en la situación que se ha creado en México con las mafias de la droga. Es verdad: la guerra declarada por el presidente Calderón, del PAN, ha fracasado, no sólo por el número de muertos sino por algo que en el fondo es mucho más grave: el país se encuentra bajo el dominio de esas mafias y es, por consiguiente, un estado en descomposición.
Aún peor: tal situación se ha trasladado a Centroamérica.
¿Cuál sería el remedio? Creo que sólo hay uno: declarar legales las drogas, con lo que se suprimirían las gigantescas ganancias del negocio, estableciéndose una situación igual a la que existe con otras drogas, como el alcohol y el tabaco. Pero para que ese remedio pueda funcionar, sería necesario que todos los países de la región acordaran lo mismo, incluido Estados Unidos, el mayor mercado consumidor.
Sé que eso hoy es imposible, porque ninguna administración norteamericana se animaría a afrontar a la opinión pública, que consideraría inmoral tal acción. Pero hay que ir creando conciencia, y los medios de difusión pueden hacerlo.
Ismael Viñas
North Miami Beach





























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