Los cubanos del exilio debemos estar de plácemes con los precandidatos republicanos. Cualquiera de los dos que salga, los días de Castro estarán contados. Había que ver al aspirante Newt Gingrich en el Versailles. Sencillamente ¡impresionante! Degustando su tacita de café cubano, una y otra vez se refirió al régimen de Cuba afirmando categóricamente que es algo inadmisible. Estoy seguro que a alguno de los patriotas del exilio se le salió su lagrimita oyéndolo. ¡Qué entusiasmo para devolvernos a los cubanos la libertad de Cuba! Oyéndolo en el Versailles, daba la impresión de que si gana la presidencia primero está el derrocamiento de Castro y después los intereses de este país.
Y Mitt Rommey no se queda atrás. Cierto, los dos candidatos se han sacado los trapos sucios en los debates, pero en lo que concierne a Cuba no tienen discrepancias. Había que ver a Rommey, vitoreado por Ileana Ros-Lehtinen y los hermanos Díaz-Balart, picando en Hialeah un lechoncito asado con una destreza tal que ni Chicho el carnicero. ¡Que cubanía la de este Mitt Rommey! En otras palabras, cualquiera de los dos que salga, la libertad de Cuba está asegurada. Cierto que han pasado once presidentes por la Casa Blanca estando Castro en el poder…pero no hay que ser pesimistas. Y esto que les digo sobre los dos precandidatos republicanos pueden creerlo porque yo nunca digo una mentira. ¡Oh!, casi lo olvido, ayer volví a ver otro elefante caminando por el techo de la casa y no me rompió ni una teja.
José A. Vargas
Miami



























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