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MILDRED REAL y ADRIANNA QUINTERO: ¿Se irá el embargo a aguas profundas?

 

Desde que se dio a conocer que Cuba exploraría petróleo en sus costas y había contratado con la compañía española Repsol para establecer una plataforma a 70 millas de la Florida, muchos estamos preocupados y a la expectativa de que se tomen medidas urgentes para asegurar nuestras costas frente a la amenaza que representa la exploración petrolera cubana.

No es la primera vez que el petróleo está enriqueciendo a un déspota. Llevamos años enriqueciendo a países terroristas debido a nuestra adicción al petróleo. Hasta ahora nuestra dependencia del petróleo solo nos había obligado a lidiar con amenazas a la seguridad energética nacional. Suben los precios, ensayan misiles en el estrecho de Ormuz para bloquear el transporte del crudo y manipulan mercados con rumores. Pero en este caso entramos literalmente en aguas profundas ya que frente a un derrame de petróleo Florida sufriría pérdidas cuantiosas e irreparables.

En todo el mundo la presión de las petroleras ha puesto en riesgo recursos que son críticos para la salud de nuestros ecosistemas y ahora vivimos ese riesgo en carne propia.

Florida, y en especial, los Cayos tienen el reconocimiento mundial como la Capital del Buceo. Los extensos arrecifes de coral en la costa del Golfo de México en Florida mantienen una increíble diversidad de peces y otras especies marinas. En el 2010, la Florida recibió más de 82.3 millones de visitantes que gastaron más de $62,700 millones, empleando a casi un millón de floridanos. Cada año generamos $1,500 millones y 141,373 empleos directos por la pesca y la vida silvestre y otros $17,000 millones y 203,000 empleos como beneficio indirecto de las actividades realizadas en aguas estatales. Ni un solo dólar de estas nuevas perforaciones beneficiará a la Florida.

Todos vivimos el desastre del Deepwater Horizon de BP en el Golfo de México en el 2010 y las consecuencias económicas y ambientales de haber autorizado una perforación a 1,000 metros de profundidad para la que no existía un antecedente mundial y las consecuencias las seguimos viviendo. Ahora, la Scarabeo 9 de Repsol perforará a 1,600 metros de profundidad y no tendremos cartas en el asunto en cuanto a lo que será el plan de respuesta en el caso de un desastre.

Cuando se trata de países limítrofes es indispensable la planificación conjunta para la respuesta en casos de emergencia. Planificación que no será en este caso. Debido a que la perforación se llevará a cabo en aguas cubanas, Estados Unidos no tiene ningún control reglamentario de perforación de Repsol y mientras la empresa ha proporcionado información sobre sus planes hay aún grandes dudas de que exista la capacidad necesaria para responder.

Durante el derrame de BP, los riesgos para la Florida estaban claros. Por eso, Voces Verdes llegó a Washington con una delegación hispana que representaba diversos sectores para comunicarles a nuestros congresistas que los floridanos necesitamos que protejan nuestras costas, que se exijan perforaciones seguras y que se apoye la transición hacia la energía renovable que disminuya las emisiones de carbono y garantice nuestra seguridad energética. El grupo fue claro, este es el momento de dejar de depender de petróleo y de beneficiar a gobiernos como Irán y Venezuela.

Ahora Cuba nos amenaza con su pretensión de ser un país petrolero estando bajo nuestro embargo comercial, a la vez buscando esquivar el embargo bajo el pretexto de que sin la ayuda de firmas estadounidenses no habría manera de responder en caso de una emergencia.

Gústenos o no, nos tocará elegir la soga que menos apriete si llega el momento de un derrame. Y donde llegue, esperemos como mínimo que se tomen medidas para asegurarnos y establecer sanciones para que los contaminadores respondan por sus acciones sin limitaciones como lo ha buscado un grupo bipartidista se congresistas incluyendo a Ileana Ros- Lehtinen, Bill Nelson y Marco Rubio, entre otros. No podemos dejar el camino abierto para que nos toque resolver un problema que otros están generando.

Nos falta mucha voluntad política para abonar el camino hacia un futuro de seguridad energética limpia y a veces requiere vivirlo en carne propia para realmente considerar el impacto que puede tener contaminar nuestro propio hogar. No perdamos otra oportunidad de adoptar medidas para garantizar la rendición de cuentas por contaminadores. Y recordemos que mientras más esperemos y neguemos la importancia de dejar atrás los combustibles fósiles, más tendremos que enfrentar situaciones como estas donde países con intereses adversos busquen volverse “petrotraficantes”.

Mildred Real es CEO de América Verde y Adrianna Quintero es asesora ejecutiva de Voces Verdes.

El Nuevo Herald

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